Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Portero de noche
TAL DÍA COMO HOY
Se llamaron oficialmente “Leyes y ordenanzas nuevamente hechas por su Majestad para la gobernación de las Indias, buen tratamiento y conservación de los indios”.
Fueron promulgadas por Carlos I de España el 20 de noviembre de 1542 para mejorar las condiciones de los indígenas del Nuevo Mundo, otorgándoles una serie de derechos para que vivieran en las mejores condiciones.
Todo esto surge a partir de las denuncias de algunos críticos, entre los que se encuentra Bartolomé de las Casas, por la situación que sufrían los indígenas conquistados por los españoles en las Indias.
Además, con anterioridad, ya la reina Isabel la Católica había dejado constancia en su testamento de dar buen trato a los indios conquistados.
Las resoluciones:
Que para hacer descubrimientos se necesitara licencia y que los descubridores cumplieran las leyes reales para el tratamiento de los indios
Todas estas disposiciones se acompañaron además de que el indio, al ser vasallo bajo la protección del rey, poseía los mismos derechos que el resto de los súbditos de la monarquía, así que se les daba potestad para poseer tierras, tributar, participar en las decisiones de gobierno y ejercer cargos públicos.
El origen de este dicho está basado en un hecho muy directamente relacionado con el proceso de la Ley y la Justicia.
Cuentan que un alguacil, por orden del juez, fue una vez a ejecutar un mandamiento. Sin embargo, las cosas se le complicaron: en lugar de cobrar la multa que pretendía, sólo recibió como pago dos sonoras bofetadas.
De regreso ante su superior y confiando en mover la cólera del juez contra el agresor, relató ante aquel lo sucedido y acabó por decir que los bofetones, en realidad, se los habían dado a él, al señor juez como si fuera en su propia cara, debido a que no habían querido acatar la orden por él dictada.
El juez -hombre de buen humor, sin dudas- lo escuchó pacientemente y le respondió: “Cierto... pero así me las den todas”, como queriendo decir que, de esa manera, no tenía inconveniente en “cobrar una paliza”.
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