Simone Saibene
Amarga Navidad
CRÓNICA PERSONAL
El sanchismo está eufórico con la frase de Sánchez en la que se refiere al “orgullo de ser español”. La ven ya como santo y seña del Gobierno de Pedro Sánchez. Seguro que algunos, en su entusiasmo, piensan que podría ser lema de la campaña de María Jesús Monterio, impulsaría a los andaluces a dar su voto a la vicepresidenta económica hasta hace un par de días.
Sin embargo, a poco que conozca cómo piensa y actúa el presidente se advierte que si algo no le caracteriza es luchar como máximo responsable de gobierno para que los ciudadanos españoles se sientan orgullosos de serlo. Es más, si Pedro Sánchez acumula fracaso tras fracaso, es porque la mayoría de ellos consideran que el presidente de Gobierno ha hecho muchos méritos para que España haya perdido prestigio en la esfera internacional, donde apenas contamos para nada: y cuando contamos, es para enfadar a nuestros socios de UE y OTAN.
El primero en dar ejemplo de falta de orgullo por ser español es Pedro Sánchez
En el plano nacional nos ha llevado a una situación tan desesperante que miles de jóvenes buscan acomodo en otros países no solo para tener buen empleo con buen sueldo, sino también para escapar de la falta de esperanzas de futuro que hoy sienten en la tierra que los vio nacer. Tierra por la que no sienten una pertenencia emocional, no se la ha transmitido su gobierno.
No pueden sentirse orgullosos los españoles de tener un presidente que miente de forma sistemática, no cumple lo prometido, y se ha buscado socios de gobierno entre los que se cuentan algunos que hacen bandera de su desprecio a España y a los españoles. Unos socios a los que Sánchez ha hecho concesiones que rompen el orgullo que podrían sentir los españoles, como sentían antes, por formar parte de un pueblo con una constitución y unas leyes elaboradas con gran consenso y máximo apoyo ciudadano a través de un referéndum. Con una historia reciente de transformación de dictadura a democracia que sí es motivo de orgullo… pero que Sánchez desprecia porque no era él quien impulsó esa gesta.
El respeto a España y a su identidad se lo salta Sánchez a diario, lo que se traduce en que agranda el porcentaje de ciudadanos que no solo demuestran esa falta de respeto a la Constitución y a las instituciones, sino que no demuestran la mínima emoción, y mucho menos el mínimo sentimiento de orgullo, ante la bandera y el himno. El sanchismo ha fomentado el respeto a su bandera e himno en los habitantes de las regiones privilegiadas por la generosidad de Sánchez a los partidos nacionalistas e independentistas, pero califica de “fachas” a quienes piden más presencia de la bandera y el himno de todos y más defensa de la lengua común, que con el sanchismo está recibiendo unas arremetidas que son todo un misil al idioma, la cultura y la historia de España.
El primero en dar ejemplo de falta de orgullo por ser español es Pedro Sánchez. Está haciendo todo lo posible para cargarse los motivos para sentirlo.
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