Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Portero de noche
TAL DÍA COMO HOY
Con un día de retraso celebramos el proyecto de uno de los edificios más emblemáticos de España
El 30 de julio de 1878 se aprobaba la construcción de un palacio para albergar la nueva sede de la Bolsa de Madrid. Hasta entonces, desde su creación en 1831, la Bolsa había tenido diferentes sedes en la capital.
El edificio, situado en la Plaza de la Lealtad, es un palacio de estilo neoclásico obra del arquitecto Enrique Repullés y Vargas.
Fue inaugurado por la regente María Cristina en mayo de 1893.
En el exterior del edifico destacan el impresionante pórtico de la fachada con seis columnas de fuste estriado de orden corintio, sus pabellones laterales y su hermosa escalinata.
El parqué de la Bolsa tiene el techo decorado con pinturas alegóricas de las provincias españolas.
Desde 2006 no se negocia el mercado de la Bolsa de Madrid en este edificio, que ha quedado como sede representativa de BME, Bolsas y Mercados Españoles.
En el exterior del edifico destacan el impresionante pórtico de la fachada con seis columnas de fuste estriado de orden corintio
En el siglo XVII Holanda dominaba el comercio mundial y se había convertido en el país más rico de Europa.
Como resultado, no solo los ciudadanos aristocráticos, sino también los adinerados comerciantes e incluso los artesanos de la clase media descubrieron de repente que tenían dinero extra para gastar en lujos como flores caras.
Los tulipanes -originalmente cultivados en el Imperio Otomano- eran algo nuevo en los Países Bajos y sus colores cambiantes los convirtieron en un producto codiciado por quienes valoraban lo estético y la moda.
En el año 1600 los holandeses empezaron una fiebre especulativa hasta el punto de que se podía comprar una hermosa casa en el canal de Ámsterdam por el precio de un bulbo.
Está documentado que en 1637 un solo bulbo de una variedad llamada Semper Augustus llegó a costar 10.000 florines. Según los periódicos de la época, eso era suficiente para alimentar, vestir y alojar a toda una familia holandesa durante media vida.
Tras alcanzar niveles récord de precio en 1636, el valor de los tulipanes cayó estrepitosamente y muchos holandeses sufrieron la bancarrota y se lanzaron a los canales con desesperación cuando la burbuja de los tulipanes explotó.
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