Al pan, pan

MUJERES

Publicado: 16 nov 2025 - 00:55
Opinión en La Región
Opinión en La Región | La Región

Escribía hace poco sobre la automatización de la vida social, cultural y económica. Casi todo se rige actualmente por aparatos que no superan, pero sí anulan. Cada vez se saben hacer menos cosas, a no ser con los aparatos que inundan el mundo. Solo nos queda aprender cada día el tema del papeleo para todo. De eso nadie se libra, con el agravante de que se multiplica sin solución. Sin embargo, hay cosas maravillosas como los adelantos de la medicina, que si bien robotizan al ser humano con toda clase de prótesis de cadera, de rodillas, y un sinfín de ingenios, también le salvan de las tristezas, de invalideces irreversibles, y le facilitan años de vida en condiciones normales. ¡Y gracias a que se desarrollan imparables para el bien de todos! Al margen de esto último, que nos levanta el ánimo, sería bueno alguna vez, mirar nada más que un poquito hacia atrás.

Tampoco era una cocina espectacular de menús exuberantes, o carnes especiales. No. Era sencilla y en ocasiones muy pobre, según los lugares y tiempos en que se mostraba el quehacer.

Solo para recordar y conocer cómo era el mundo tan cercano y que sin embargo, hoy duerme en el olvido como si nunca hubiera existido. Por ejemplo, podríamos referirnos a cómo, llenas de sabiduría, se apañaban las abuelas de entonces. Como muestra, hace unos meses todavía se ponía en un canal de televisión un programa de cocina. Pero no de cocina actual o moderna, ni de platos precocinados que figuran en cualquier supermercado. Tampoco era una cocina espectacular de menús exuberantes, o carnes especiales. No. Era sencilla y en ocasiones muy pobre, según los lugares y tiempos en que se mostraba el quehacer. Generalmente los platos eran presentados unas veces por las abuelas y otras por las mujeres de hoy día, que trataban de recuperarlos en los fogones de leña.

Era un espacio que enseñaba sin petulancias, sin mensajes, sin presunciones. A través de esa cocina que se elaboraba para los pastores, para los trabajadores del campo, en cualquiera de sus facetas, en las fiestas y días señalados, se “leía” un libro histórico abierto a un mundo diferente y opuesto al de estos días, en que todo sobra, hasta el momento, y del que se debería tomar nota y recoger lo que eran milagros culinarios, naturales de verdad, en los que la comida era sagrada y no se jugaba con ella. Eran como fotos antiguas, o quién sabe si futuristas. En ellas no se citaba el colesterol, la desestructuración, los mejunjes, la sostenibilidad… Solo se le llamaba al pan, pan, y al vino, vino.

Contenido patrocinado

stats