Itxu Díaz
EL ÁLAMO
Faltaría más
Jueves, 30 de enero
Era inevitable estar allí, vino al Principal José Sacristán. Para muchos, el mejor actor español. Los críticos alaban sus registros con la voz. Alguien escribió: “Cuando José Sacristán habla en el teatro se calla el mundo”. Con alguna excepción, todos los tertulianos estuvimos en el teatro. Él suele decir que en el teatro se celebra un rito de comunión con cierta religiosidad laica entre quien propone una mentira y quien la cree. La verdad es que me llevé una pequeña decepción al no ver entre las largas filas del teatro a ningún actor joven, como si el tiempo de los maestros hubiese mutado en astucia, en mañosa astucia.
No faltó nadie a la tertulia. Hablamos sobre él. “Tuve una infancia jodida, en una habitación de apenas cincuenta metros, dormíamos mi padre, mi madre, mi abuela, un tío y yo. Al lado, otro matrimonio en las mismas circunstancias. Fueron años marcados por los sabañones y por un humilde retrete que utilizábamos todos los que vivíamos allí”.
Habla el abogado. “Pero lo que más marcó a este actor fue la ausencia de su padre. En la posguerra franquista, su padre había simpatizado con el Partido Comunista y participó en actos clandestinos. Pasó años duros en prisión. Veía cómo su madre llevaba paquetes de comida y ropa al centro penitenciario. Cierto que logró salir de permiso en alguna ocasión. Cuando salió de la cárcel era al fin un represaliado y tenía dificultades para encontrar trabajo. Después, su padre y él se hicieron inseparables”.
“Aún conservo los cromos de futbolistas y los programas de los cines de Madrid. Todo eso hizo que nunca me gustase callarme”.
Dice el músico: “Sacristán es la voz en off de nuestra generación. Mira tú, empezó cantando zarzuelas y presume de que nadie imitó como él a aquel ídolo de la posguerra, Antonio Molina”. Interviene el profesor: “El otro día en uno de esos programas que recuperan viejas películas, vi ‘La ciudad no es para mí’. Ese film que hizo llorar a nuestras madres al mostrar un tiempo de silencio. Pero os cuento de qué va. Aquel actor lamentablemente un poco olvidado, Paco Martínez Soria, sale doloroso de la aldea para vivir con su hija en Madrid. Cielo santo, ahí baja con dos gallinas y un gran cuadro en blanco y negro de su difunta mujer. De inmediato, la mítica escena del truco de la estampita que él sortea. Quizás sea una de las mejores escenas del cine español. Las imágenes de Soria y Sacristán son conmovedoras. Las escenas del guardia urbano, semáforo en rojo, son para troncharse. Después, la llegada a la suntuosa casa de su hija. Allí se muestra la corrosiva alta sociedad de la época”.
El pintor ha estado muy callado. “Os olvidáis de que fue el actor que mejor reflejó la Transición. Había que ser valiente para rodar en aquellos años ‘El diputado’. Se atreve, con Eloy de la Iglesia como director, con el por entonces escabroso tema de la homosexualidad. Sacristán en el papel de un diputado de izquierdas, cae en la trampa de un grupo de extrema derecha. Como es habitual en las películas de De la Iglesia, también muestra el turbio mundo de los chaperos. Ay, eran aquellos años en los que los Guerrilleros de Cristo Rey, amenazantes, con pistola y bates de béisbol, entraban en los locales haciendo cantar el himno a todo dios.
(Por la calle me encuentro con Ana, la salmantina, crítica y licenciada en arte. Le pregunto sobre la obra que interpretó Sacristán en el Principal, ‘La Colección’, y le pido una crítica. Me la envía por whatsapp: “Pues me pareció un diez. El texto es muy bueno, trata cuestiones relativas al coleccionismo muy importantes de una manera sencilla y desde la emocionalidad. Está muy bien interpretada, Sacristán está soberbio y da el papel magníficamente. Me gustó mucho la escenografía y la elección del vestuario”.
Le contesto: “Ya sabes que Sacristán protagonizó los tiempos del destape. Cuentan que estaba allí el día en que Tierno Galván entregó, allá en los setenta, un premio a Susana Estrada, de la delicada blusa saltó todo un seno de la actriz. Tierno Galván sonrió pícaro. Algunos periódicos titularon: ‘Ayer empezó la democracia en España’).
Viernes, 31 de enero
Expone en El Liceo Pedro Castro Couto, Perico. Un pintor original. Apresúrate a ver la exposición, sólo estará quince días. Pinta al óleo y con tinta china estampas medievales; aquellas que cantaban los ciegos en los pueblos cuando no había televisión, las que cantaban los juglares a las damas en los castillos. Perico busca la temática de la historia, siempre cercano a la naturaleza. Todo en él es singular, también trabaja la cerámica. Afirma él: “El espíritu medieval no es tan distinto de la filosofía de estos tiempos”. Un pintor con arrolladora personalidad.
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