Paradójicamente, a la "ovogarquía" le faltan huevos

Publicado: 26 abr 2025 - 04:15
Opinión en La Región.
Opinión en La Región. | La Región

Una vez acuñado el término, no quería que se perdiese en el olvido y qué mejor que utilizarlo como cabecera de un nuevo artículo sobre el tema más de moda, la “ovogarquía” de nuestro querido amigo Donald, y no hablo del pato.

Dobles sentidos aparte, el problema ya viene de atrás. Desde el año 2022 la gripe aviar golpea con fuerza toda la cabaña de gallinas ponedoras de USA. En los últimos tres años se han sacrificado más de 166 millones de gallinas, más de 20 millones en el último trimestre de 2024

Son muchos, quizás demasiados, los análisis realizados sobre los efectos de los aranceles de Trump sobre la economía mundial. Son menos los análisis realizados sobre su incidencia en la propia economía norteamericana y en los bolsillos de los estadounidenses de a pie.

Es por este motivo, por el cual me gustaría detenerme en este último tipo de análisis, porque el problema mundial empezó en Estados Unidos de la mano de un presidente incapaz de medir las consecuencias de sus delirantes deseos y todo me lleva a pensar que allí es también donde está la solución.

Como hacer predicciones resulta fácil, y lo complejo es acertar, retrocedamos al anterior mandato del actual presidente de los Estados Unidos de América (2017-2021) y veamos cuáles fueron algunos de los efectos para los consumidores americanos de los aranceles que impuso durante aquel cuatrienio (comparativamente aquellas habían sido unas cargas aduaneras muy laxas a la vista de las aplicadas en esta segunda oleada).

En primer lugar, precios más altos para los productos importados, especialmente de China (ropa, electrodomésticos, productos electrónicos, etc.). Según un estudio económico realizado en aquel momento por el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, los aranceles costaron a la familia americana promedio entorno a 800 $ al año debido al encarecimiento de los productos, con la correspondiente pérdida de poder adquisitivo.

En segundo lugar, las familias tuvieron que enfrentarse a una menor variedad de productos, con lo cual, a menor oferta, menores y peores opciones de compra para el consumidor final.

En tercer lugar, muchos productos americanos que los consumidores compraban, incluían piezas importadas (como por ejemplo los coches o los electrodomésticos), lo cual hizo subir igualmente el precio de los productos finales.

En definitiva, si con los aranceles implementados en su primer mandato, que fueron mucho más benévolos que los del segundo y que iban principalmente dirigidos a China, ocurrió lo anteriormente descrito, qué podrá ocurrir con la amplitud y agresividad de los aplicados en este segundo mandato.

Una de las consecuencias sin duda será el desabastecimiento en algunos de los artículos más básicos en la cesta de la compra de los norteamericanos. Ningún país del mundo es autosuficiente en todos los productos y USA, tampoco lo es. De hecho, Estados Unidos es uno de los mayores importadores de productos alimenticios del mundo, con un gasto anual en torno a los 200 mil millones de dólares en 2024 (según informe del Banco Mundial).

Pero, ¿cuáles son los principales productos alimenticios que importa EEUU?

Pues casi de todo; a saber, frutas, mariscos, pescados, café, cacao, quesos, productos lácteos, vino, carne, aceite de oliva, etc. etc.

A esta dilatada lista hay que añadir, especialmente en estos momentos, los huevos. Sí señoras y señores, además de la larga lista anteriormente citada, a Trump también le faltan huevos.

Dobles sentidos aparte, el problema ya viene de atrás. Desde el año 2022 la gripe aviar golpea con fuerza toda la cabaña de gallinas ponedoras de USA. En los últimos tres años se han sacrificado más de 166 millones de gallinas, más de 20 millones en el último trimestre de 2024. La administración norteamericana no ha tenido ningún tipo de pudor en contactar con varios países europeos, entre ellos España, para que le sean suministrados los huevos que le faltan. Mal saben los yanquis, poco o nada se preocupan de lo que ocurre fuera de sus fronteras, que Europa también sufre problemas de gripe aviar, aunque no tan graves como los suyos. Adicionalmente, el transporte de huevos ultramar no es tarea sencilla y encarece en demasía el producto. Si a ello le sumamos los aranceles correspondientes, me parece que el problema americano de desabastecimiento de huevos y de otros productos básicos de alimentación ya ha empezado, y con el bolsillo de la gente y especialmente, con las cosas de comer, no se juega, seas quien seas.

Hace unos días miles de manifestantes protestaron en las principales ciudades norteamericanas (Boston, Chicago, Los Ángeles, New York, Washington, etc.) por la política arancelaria, por los recortes en los gastos federales, por la reducción de las ayudas a las universidades, y en definitiva por el aberrante intervencionismo presidencial en demasiados ámbitos que están afectando directa y negativamente a muchos americanos en su día a día, muchos de los cuales fueron sus votantes.

¿Qué podría ocurrir si se produjera el desabastecimiento de algunos bienes de primera necesidad en los supermercados norteamericanos?

Las movilizaciones irían a más, el número de manifestantes también y posiblemente pasarían a ser mucho más beligerantes. Mi opinión sigue siendo la misma, la política arancelaria unilateral tiene los días contados. De hecho, se acaban de producir esta misma semana un par de gestos muy relevantes. Trump ya no va a cesar (porque no puede, él dice que no quiere) a Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal. Parece también que, en estos momentos, ya mantiene una relación cordial con Xi Jinping y los aranceles con China, “bajarán significativamente”.

Pero, ¿cómo se puede dar marcha atrás sin parecer que te rindes o que te has equivocado?

¿Cómo se pueden revocar decisiones tomadas de manera que parezca que has ganado?

¿Cómo se sale de ésta, argumentando la gran negociación realizada por el gobierno trumpista?

Esto, visto lo visto, ya no va de economía, ni de números, esto va de “testocracia”, y el orgullo es uno de los mayores enemigos del ser humano, capaz de eclipsar la verdad y negar la razón.

Contenido patrocinado

stats