Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Portero de noche
Recientemente, un exégeta de los que proliferan en las redes sociales ha recriminado a nuestra sociedad que haya prohibido fumar dentro de los locales, por ir contra la salud pública, y sin embargo permita la entrada con perros en las tiendas de ropa. Su queja hace referencia a los microorganismos que los canes pueden portar consigo. Uno es libre de opinar si le gustan o le molestan los perros, circunstancia que nada tiene que ver con el riesgo para la salud por fumar cigarrillos.
Ahora bien, humanos y canes somos portadores de quintillones de quintillones de bacterias. Por ejemplo: los odontólogos estiman que en nuestra cavidad bucal se puede detectar una media de 100 millones de bacterias por cada mililitro de saliva, y que pueden existir hasta 600 especies diferentes según cada persona. Constituyen la denominada flora bacteriana bucal y algunas pueden ser patológicas, como el Streptoococcus mutans, implicado en el origen de la caries.
Humanos y canes somos portadores de quintillones de quintillones de bacterias
Por otro lado, en nuestras encías habitan las Proteobacterias, auténticas guardianas de este ecosistema, protegiéndolo contra los agentes patógenos. Cualquier desequilibrio entre los buenos y los malos provoca enfermedades como gingivitis y periodontitis. La boca de las personas y de los perros contienen especies bacterianas diferentes. En otro índole de cosas, nuestra vestimenta también contiene muchas bacterias, incluso la nueva.
Durante su procesamiento pasa por diversas manipulaciones hasta llegar al consumidor: desde la fabricación hasta su exposición en estantes y escaparates. Y aunque no es habitual, algunas de estas bacterias pueden también infectarnos. Sostiene Aloysius que al tertuliano que inspiró estas reflexiones habría que contarle que algunos investigadores han encontrado restos menstruales en la ropa interior sin estrenar. No hay garantía de asepsia ni siquiera respetando sus precintos higiénicos.
En los probadores también entran personas con lesiones de la piel, que pueden contaminar las prendas con Staphylococcus aureus, una bacteria cada vez más resistente a los antibióticos. Y respecto a la ropa de cama, tan solo un gramo de colchas, sábanas y almohadas sucias puede contener mil millones de bacterias. Entonces el problema no radica tanto en la especie que visite los comercios textiles, sino en que estos individuos transporten en su piel y vestimenta bacterias peligrosas.
Según estimaciones, en la ciudad de Ourense pudieran residir actualmente unas 20000 mascotas caninas. Es responsabilidad de sus dueños y cuidadores la higiene de sus fauces y pelajes. Ellos dependen de nosotros, exactamente lo mismo que nuestra propia salud. Ropa limpia y canes saludables, y todos contentos.
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