Fernando Ramos
HISTORIAS DE UN SENTIMENTAL
Aquella formidable radio local de un Ourense lejano
MUJERES
Anoche, “El Club del Arte” hizo un regalo cercano a lo sublime, a aquellos que siguen y aman la esencia de las cosas. Se trataba de la maravillosa actuación de Patricia Janečková. La gran cantante interpretaba a sus 17 años a la muñeca que cantaba una de las composiciones “más difíciles y jamás escritas para soprano”, de Jacques Offenbach, compuesta para sus “Cuentos de Hoffmann”. Por cierto, “Los cuentos de Hoffmann”, extraordinaria adaptación cinematográfica, se pudo ver hasta hace relativamente poco en la televisión. Debieron de equivocarse. Al contemplar esa voz, esos movimientos articulados, habría que preguntarse ¿cómo un ser humano llega a tal punto de maravilla en algo tan difícil, y que hace que parezca tan sencillo? Sin duda son seres privilegiados que tocan el cielo con las manos. A esa pregunta se añade otra: ¿por qué la noche es oscura, si el firmamento está plagado de estrellas luminosas?
Hoy he reunido arte y ciencia, que sin ninguna duda, la una tiene que ver con la otra. Todo está unido. La historia así lo registra en sus anales
Los estudios científicos se dividen en varias teorías al tiempo que plantean algunas paradojas como la de Heinrich Olbers, que lleva su nombre. Pero ¿quién era Heinrich Olbers? Pues un médico y astrónomo alemán que resolvió la paradoja que traía de cabeza a la comunidad científica. En 1823 planteó que a pesar de que los cuerpos celestes deberían ser tan brillantes como la superficie del Sol, la oscuridad reina de noche debido que a que “la Tierra gira sobre su eje, lo que hace que la mitad del planeta quede en la sombra del Sol, bloqueando su luz (…)”. Además, que el universo “tuvo un principio (el Big Bang) y tiene una edad finita, lo que significa que la luz de muchas estrellas y galaxias muy lejanas aún no ha tenido tiempo de llegar hasta nosotros”.
Añade a todo a ello que la expansión del cosmos aleja los objetos hasta el punto de que estos se hacen invisibles al ojo humano. Algo que merece tanto estudio de observación y concentración, y que ahora parezca tan fácil, Olbers lo investigó a través de su observatorio amateur situado en su propia casa. Los auténticos sabios no precisan de mucho para mostrar lo que parece sencillo, pero en absoluto lo es. Hoy he reunido arte y ciencia, que sin ninguna duda, la una tiene que ver con la otra. Todo está unido. La historia así lo registra en sus anales. Dicen que todo lo de hay aquí abajo es polvo de estrellas. Tal vez por eso no dejamos de mirar hacia arriba.
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