Pregnancy? Just do it

Publicado: 06 sep 2026 - 08:50
Allyson Felix, con su hija Camryn.
Allyson Felix, con su hija Camryn. | Europa Press

Allyson Felix es la atleta -hombre o mujer- más laureada de la historia. En su palmarés lucen 31 medallas olímpicas y mundiales, por delante del mito de Bolt. En 2018 se quedó encinta. Decidió ocultarlo porque “sentía que tener un hijo pondría en riesgo mi carrera y decepcionaría a todos”. La presión derivó en una cesárea de emergencia. Su hija Camryn nació pesando un kilo y medio, pero salió adelante. Meses después, rompió su silencio. En un artículo en The New York Times denunció que Nike pretendía rebajar su contrato un 70% y la opción de rescindirlo si disminuía su rendimiento tras el parto. Dejó a la firma y creó su propia línea de zapatillas ganando dos medallas en los Juegos de Tokio y en el Mundial de Eugene, donde anunció su retirada. Desde la batalla de Felix, Nike y otras marcas revisaron sus políticas de maternidad, estableciendo protecciones contractuales para las deportistas embarazadas. Hoy, con 40 años y dos hijos, quiere volver y ya se prepara para sus sextos Juegos.

En las próximas semanas la Federación Española de Fútbol firmará un acuerdo para financiar el proceso de congelación de óvulos de las jugadoras de la selección. Esto es, las empuja sibilinamente a retrasar su maternidad. Como la ventana biológica idónea para ser madres coincide con la cima competitiva de las mujeres, la federación pone encima de la mesa una solución contra natura. Los goles y los neonatos se alimentan de la lozanía femenina, pero para lo segundo, siempre parece haber tiempo.

La conciliación es la capacidad de equilibrar el tiempo y las responsabilidades del trabajo con el cuidado de la familia, no posponerla sine die. Aplazar la maternidad supone eliminarla de su momento óptimo. Más allá de los riesgos de un procedimiento que no es inocuo -hiperestimulación ovárica, dolor, náuseas o complicaciones en la punción folicular-, los óvulos congelados se mantendrán jóvenes, pero el cuerpo y el útero envejecerán de igual modo, siendo imposible postergar la hipertensión o la diabetes gestacional asociada a la edad.

No hay que irse tan lejos. Maialen Chorraut, Teresa Portela, Ana Peleteiro u Ona Carbonell consiguieron algunos de sus mayores logros deportivos después de Anne, Naira, Lúa y Kai.

Y entonces llegamos a la cuestión principal: que la mujer deportista se quede embarazada en su cumbre de rendimiento no es un problema. Y de esto sí hay evidencias.

Fanny Blankers-Koen decidió competir con dos hijos y embarazada de tres meses en los Juegos de Londres de 1948 para ganar cuatro medallas de oro. Evone Goolagong ganó Wimbledon 1980 tras dar a luz. Serena Williams estaba embarazada de ocho semanas cuando triunfó en el Open de Australia 2017. Fraser-Pryce sumó dos medallas olímpicas y nueve mundiales tras el nacimiento de su hijo. Kipygeon batió cuatro plusmarcas del fondo tras su embarazo. Paula Radcliffe venció en la Maratón de Nueva York nueve meses después de dar a luz. Y en el deporte que nos ocupa, el fútbol, Alex Morgan consiguió un bronce olímpico tan solo un año después de ser madre.

No hay que irse tan lejos. Maialen Chorraut, Teresa Portela, Ana Peleteiro u Ona Carbonell consiguieron algunos de sus mayores logros deportivos después de Anne, Naira, Lúa y Kai.

Hace unas semanas un periodista aseguraba que el futbolista varón no podía levantarse por las noches a cuidar de los hijos. Desde hace 10.000 años, la sociedad ha señalado a las mujeres cuando se trata de los cuidados. El deporte es un ejemplo flagrante, estructurado desde siempre por y para un cuerpo masculino que, entre otras cosas, no se embaraza.

Resulta un oxímoron que una sociedad cuyo mayor reto es la supervivencia, altere su propio ciclo reproductivo. El mejor momento para tener un hijo será cuando una mujer decida tenerlo. Así que cuando quieras y puedas, haz como la marca que intentó impedirlo: ‘Just do it’.

@jesusprietodeportes

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