Arturo Maneiro
PUNTADAS CON HILO
La inmoralidad de las pensiones
En países ricos los diagnósticos por depresión (Distimia), ansiedad, esquizofrenia, fobias, trastornos de atención etc., aumentan progresivamente cada año. Son muchos los afectados por algún trastorno mental, que llegan a cometer atrocidades sin que su sistema límbico sienta empatía por las víctimas. La calidad de vida y el vacío existencial de los enfermos pasan intemporalmente a depender de los psicofármacos.
La soledad (pandemia en occidente) amenaza a quienes la padecen, llegando al suicidio aquellos que tienen serias dificultades para salir de una situación atomizada que los aísla de la gente, incluso los que llegan a incorporase físicamente, pero siguen manteniendo soledad individual, convirtiéndoles en fáciles presas para los demagogos que intentan controlar a la población. Lo contradictorio es que la individualidad no se pierde por exceso de comunidad, sino por su ausencia. Lo disruptivo se produce cuando la atomización se integra en la masa y eso se produce cuando desaparece la singularidad.
Su origen es oscuro y nace de la soledad de una psique enferma, que supera el aislamiento que le impedía desarrollar una peligrosa senda hacia la violencia institucionalizada.
Un personaje que por sus características es digno de analizar, no citaré su nombre, pero no por ello renuncio a desarrollar una descripción lo más ajustada a su personalidad. Partiendo del hecho que no dudaría a usar cualquier instrumento para mantener el control absoluto, incluyendo el terror indiscriminado y omnipresente; en sus objetivos más importantes está el desmantelamiento del Estado de derecho y sus consecuentes obligaciones para el conjunto de la sociedad.
Miente compulsivamente, mantiene el liderazgo, imitando a Stalin, purgando selectivamente a sus colaboradores más próximos, para que ninguno de ellos cuestione su poder en la “tribu”. Su origen es oscuro y nace de la soledad de una psique enferma, que supera el aislamiento que le impedía desarrollar una peligrosa senda hacia la violencia institucionalizada. ¿Estamos describiendo a Donald Trump? ¿Quizás a Santiago Abascal? ¿Tal vez a Netanyahu? ¿Sin duda a Nayib Bukele? Sin embargo creo que debemos apostar por una dama, “La frutera de Madrid”.
Según Rebecca Solnit, escritora que vende libros raros, “la tecnología entrelazada con profundas transformaciones sociales y económicas, ha alterado la interacción de la sociedad con las vivencias reales con el mundo virtual” generando que personas ideológicamente perdidas de referencias y carentes de códigos, que rechazan el orden y optan por el odio y el rencor.
Un personaje que jugó con el terror, la coherencia, la amistad, el odio, el miedo, las pasiones y los sentimientos (Maximilien Robespierre) escribe a su amigo y compañero de la Revolución Francesa, Jakes Danton, “… te quiero más que nunca hasta la muerte…” un año más tarde Dantón es guillotinado por orden de Robespierre. ¿Hemos acertado? Que le pregunten a Pablo Casado.
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