LA OPINIÓN
Al loro
Llega dentro de poco la Semana Santa y con ella el inicio de la temporada turística y de los baños de ola, de los bronceadores y de las sombrillas. Este último un elemento fundamental para permanecer largos ratos en la playa y protegerse de los rayos perniciosos del sol. Pero la sombrilla puede convertirse en una pieza peligrosísima que causa pánico entre el resto de bañistas cuando sale volando si sus incautos poseedores no la clavan como es debido. Gracias a José María Almira las playas se han convertido en más seguras desde hace una veintena de años, porque es el inventor del pincho que se coloca en el extremo puntiagudo de la sombrilla con forma de tornillo sinfín que permite sujetarla con tanta fuerza al suelo que es capaz de soportar cualquier ráfaga de viento. El invento no solo permite fijar la sombrilla con fuerza, sino que evita que su usuario pase un tiempo haciendo los gestos del baile de la Ma-yo-ne-sa.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
LA OPINIÓN
Al loro
Manuel Orío
PREMIOS Y RECOMPENSAS
Premios y recompensas
Chicho Outeiriño
DEAMBULANDO
Vivir del arte o la escritura, una quimera
Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Los condones en la Torre de Hércules
Lo último