Mis recuerdos del 23-F y mi conversación con Gutiérrez Mellado

Publicado: 25 feb 2025 - 01:00
Entrevista con Gutiérrez Mellado al año del 23-F.
Entrevista con Gutiérrez Mellado al año del 23-F.

Cuarenta y cuatro años después del intento golpe de Estado del 23-F de 1981, se sigue sin saber nada de la trama civil ni del alcance real del suceso. Cuando el rey Juan Carlos I recibió al día siguiente a los dirigentes políticos de todos los partidos, según cuenta Carrillo en sus memorias, les pidió que se conformaran con las medidas adoptadas porque era mejor zanjar de este modo el asunto. Años después, nos asombraría al criticar –porque censuraba su modo de vida—al leal secretario de su Casa Real, el general Sabino Fernández Campo, que fue decisivo para parar el golpe, y alababa la discreción del golpista Armada, quien en sus memorias insiste en su lealtad al monarca del que siempre estuvo próximo, desde su etapa en la secretaría de la casa del rey. Un año después de la asonada entrevisté al general Gutiérrez Mellado, a quien pregunté que sentía cuando de modo tan gallardo trato de detener al golpista Tejero, quien con el arma apuntándolo intentó derribarlo sin conseguirlo, y me dijo: “que por nada del mundo vuelve a ver una guerra entre españoles”

Los periodistas gallegos que aquel 23-F trabajábamos en los diversos medios de Galicia podemos contar nuestra propia crónica y vivencias de aquella tarde y noche, dada la zozobra de las diversas unidades de lo que entonces era la VIII Región militar con sede en A Coruña. En mi caso, puedo contar que yo viví aquella tarde en la redacción de Faro de Vigo en Chapela, un día normal como cualquier otro, en que cada uno seguía su rutina. Yo era entonces responsable del Suplemento Dominical. Teníamos la radio puesta, escuchando el pleno del Congreso para seguir la sesión de investidura de Calvo Sotelo. Para no molestar el volumen estaba bajo, por lo que no percibimos muy bien los momentos iniciales de la entrada de Tejero. Este episodio dio lugar, por cierto, a una divertida anécdota, al no conocer la gravedad de lo que estaba ocurriendo en la carrera de San Jerónimo.

Los dos agentes me dijeron: “Nos mandaron aquí armados por si tuviéramos que proteger este medio”

En un lateral de la redacción estaba la sala de teletipos. En aquel tiempo, estos artilugios tenían adosado un timbre para advertir que estaban vomitando una noticia importante, de modo que, de repente, todos los aparatos suspendieron la transmisión ordinaria de noticias y se dispararon todos los timbres. El auxiliar de redacción que tenía a su cargo ir cortando las noticias y repartirlas a las mesas de los redactores era un hombre especialmente tranquilo. Uno de nosotros le dijo: “Lodeiro vai ver qué coño pasa”. Y éste respondió: “Qué vai pasar, un cortocircuito”. Se habían presentado en la consejería dos guardias civiles que habían sido enviados allí por el gobernador civil. Se me encargó que fuera a hablar con ellos para saber de qué lado estaban. Los dos agentes me dijeron: “Nos mandaron aquí armados por si tuviéramos que proteger este medio”.

En Galicia había dos grandes unidades: La Brigada de Infantería DOT VIII (Brigada de Defensa Operativa del Territorio), cuyo cuartel general estaba en Vigo, de la que formaba parte el regimiento de Infantería “Zamora 8”

Dada mis buenas relaciones que mantenía con algunos mandos de los tiempos en que sirviera en la secretaría del coronel del Regimiento de Infantería Zamora 8, en Ourense, disponía de contactos, se me encargó conocer si las guarniciones de Galicia se habían sumado al golpe o la situación era normal. En aquellos años, en Galicia había dos grandes unidades: La Brigada de Infantería DOT VIII (Brigada de Defensa Operativa del Territorio), cuyo cuartel general estaba en Vigo, de la que formaba parte el regimiento de Infantería “Zamora 8”. Estaba también en Ourense la compañía de operaciones especiales 81, ubicada en El Cumial, y la Brigada Aerotransportable, con sede en A Coruña. El general Juste, que mandaba aquel día la Brigada Azorazada, decisiva, estuviera muchas veces en Ourense, en su etapa como jefe de la BRIDOT VIII.

El Zamora 8 lo mandaba el coronel Camiña, a quien yo conocía desde que fuera capitán de la COE 81. De suerte que lo llamé y me atendió. Fue una entrevista cordial en la que me manifestó que todo estaba tranquilo. No era así del todo, puesto que se habían tomado medidas de acuartelamiento y prevención, conforme a lo dispuestos cuando se alerta a la tropa en el caso de generalas. Por lo general, los regimientos y centros consultados daban sensación de tranquilidad, en el sentido de que todo sucedía normalmente en los cuarteles y que la tropa franca de servicio había salido a la calle como cada tarde. No era del todo cierto. En Vigo, la dotación de la ETEA fue acuartelada, y en las unidades del ejército de Tierra, los soldados fueron provistos de munición de guerra y durante tres días se mantuvo la prevención y la capacidad de despliegue, de modo que los medios de transportes de las unidades estuvieron con sus depósitos llenos en prevención de tener que salir. Años después de aquellos días, llegó a mis manos un documento de la Escuela Superior del Ejército, titulado ‘Orientaciones provisionales para el empleo táctico de la Brigada de Infantería D.O.T.’. Allí se relataba con todo detalle qué hacer en una situación como el 23-F. Eran las órdenes de despliegue ante una perturbación del orden público, la subversión social o ‘que el poder civil dé muestras de debilidad o desidia’. La cuestión si ese despliegue se hace o no para defender el orden constitucional o para derribarlo.

Contenido patrocinado

stats