Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Elogio del minifundismo
CRÓNICA PERSONAL
Feijóo defiende que el Rey Juan Carlos debería regresar a España, y el ministro Bolaños le responde que D. Juan Carlos no tiene prohibida la entrada en España y que puede venir sin problema.
Tienen razón los dos: no solo Feijóo, sino infinidad de españoles desean que el ex Jefe de Estado regrese a su país, pero otros tantos no le quieren ver de vuelta, y argumentan que su comportamiento no ha sido suficientemente ejemplar. En cuanto a la prohibición, efectivamente no tiene prohibida la entrada, pero el gobierno le retiró la asignación que le permitiría vivir sin dependencia económica de nadie, y tampoco se le permite hacer uso de las instalaciones que pertenecen a Patrimonio Nacional. Lo que significa que ni siquiera puede dormir una noche en La Zarzuela, donde ha vivido desde que se casó. Allí sigue teniendo sus cosas y sus recuerdos.
Cuando viene a España, a Sanxenxo, es acogido por Pedro Campos, pero en Madrid tendría que acudir a un hotel. Es la razón de que se vuelva a Abu Dhabi en cuanto acaba sus reuniones familiares. Coge el avión que el emir de Abu Dhabi pone a su disposición. Como pone a su disposición la residencia en la que vive y toda clase de facilidades domésticas y de seguridad, con excepción de las que le facilita el Gobierno español como ex Jefe de Estado.
Probablemente Feijóo no ha medido bien las consecuencias de su anuncio, aunque al parecer antes de expresar su deseo de que el Rey Juan Carlos pueda regresar lo consultó con la Casa Real
Su vida privada y sus asuntos de dinero no han sido siempre ejemplares. Y ha dañado D. Juan Carlos la imagen de la Corona, cuando siempre criticó e incluso llamó al orden a personalidades de su entorno cuando consideraba que faltaban al respeto debido a la institución. Pero, por dios, han pasado seis años, y ya va siendo hora de que se le permita regresar. Tiene 88 años, y la movilidad tan reducida que apenas puede moverse sin silla de ruedas, aunque mantiene la cabeza perfectamente lúcida. Echa de menos todo lo español, pero sobre todo a su familia y amigos. Le gustaría además seguir de cerca la formación que sigue su nieta Leonor para convertirse un día en una gran reina.
Probablemente Feijóo no ha medido bien las consecuencias de su anuncio, aunque al parecer antes de expresar su deseo de que el Rey Juan Carlos pueda regresar lo consultó con la Casa Real, pero sabe Feijóo mejor que nadie que Pedro Sánchez no soporta que se le contradiga o se intente cuestionar una decisión suya. No admite que nadie le plante cara o le insinúe qué debería hacer. Por no mencionar que el presidente no pierde ocasión en demostrar su poco afecto a D. Juan Carlos y también al Rey Felipe. De hecho, cuanto mejor lo hace D. Felipe, más crece la animadversión del presidente de gobierno, aunque trata de disimularlo. Sin éxito.
Claro que el Rey Juan Carlos debe regresar. Y lo que no entra en cabeza humana es que sea un gobierno infectado de casos de corrupción, el que pretenda dar lecciones de comportamiento ejemplar.
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