Rendir cuentas da vergüenza

DÍAS Y COPLAS

Pilar Falcón
Pilar Falcón | La Región

Como cada año, la sociedad se enfrenta a hacer balance de lo que se ha hecho (o no) en los últimos 365 días. Es el momento en que las promesas de Año Nuevo se convierten en un recuerdo lejano y la realidad nos golpea con un pincel de vergüenza. Pues bien, el castigo de la vergüenza domina en la balanza de este 2025 que se va. Una vergüenza que parece encoger a todo ser biennacido consciente de lo que fuimos, de lo que tuvimos y que, por tanto, valora a lo que hemos llegado con el mejor de los sistemas políticos de organización del Estado, lo que llamamos democracia, con su división de poderes y sus derechos y obligaciones. La vergüenza es generalizada en los españoles honestos que ven a su país fracasado con un gobierno que habla de progresismo gobernando al lado de Bildu, sucesor de Batasuna, mientras los militantes del PSOE recuerdan que no han sido consultados sobre los pactos también con Podemos, Sumar y Puigdemont. Sin hablar de personajes que han resultado blanqueados por unirse contra los malos, malísimos. Y nadie parece mostrar la menor incomodidad ante todo este pack que transcurre sin que nadie se sonroje, como si nada hubiera pasado. No se aprecia el más mínimo gesto de pudor al respecto, no aflora señal alguna de reconocimiento por parte de los responsables y ni siquiera un leve temblor de conciencia parece atravesar a quienes lo protagonizan. Y lo más llamativo es la falta total de vergüenza con que se asume todo.

El 80% de los españoles no ha cumplido sus propósitos de Año Nuevo. Eso significa que hay mucha gente que sigue comiendo pizza en lugar de ensalada, que no han leído un libro porque están demasiado ocupados en series de Netflix o no han empezado a hacer ejercicio porque el sofá es el mejor amigo, y no piensan dejarlo...

Mirando al periodismo español, ese que durante años fue una de las instituciones más valoradas del país, no hay que olvidar el papel importante que ha realizado en el seguimiento y la investigación de los casos que han terminado en los tribunales y siguen en proceso. Con sus luces y sus sombras, cierra un año abriendo reiteradamente los informativos con sucesos, haciendo publicidad en sus reportajes y demostrando que sigue cayendo el uso de fuentes informativas tradicionales porque crece la dependencia de las redes sociales, las plataformas de vídeo y los agregadores online. Todo ello nos lleva a que ha bajado la confianza de los ciudadanos en la información recibida porque no se ve verdad en lo publicado y sí excesiva identificación de las empresas de medios y de periodistas con determinadas ideologías o partidos políticos. Hasta ha disminuido el número de matriculados en periodismo como nos desvela la encuesta de la Asociación de la Prensa de Madrid 2025.

El 80% de los españoles no ha cumplido sus propósitos de Año Nuevo. Eso significa que hay mucha gente que sigue comiendo pizza en lugar de ensalada, que no han leído un libro porque están demasiado ocupados en series de Netflix o no han empezado a hacer ejercicio porque el sofá es el mejor amigo, y no piensan dejarlo. Eso sin pensar en los que hablaron de idiomas o de empezar a tocar el piano.

Pero lo más importante es que siempre hay que tener proyectos para sonreír a la vida. Porque al final, no se trata de cumplir metas, sino de disfrutar del viaje. Así que, aunque no hayas cumplido tus propósitos, no te desanimes. Crea nuevos proyectos, establece nuevas metas y sigue adelante. Porque la vida es un lienzo en blanco, y tú eres el artista que lo pinta. No te desanimes. El año que viene es un nuevo comienzo. Y si no, siempre puedes empezar a hacer un plan para el año siguiente. La vida es un viaje, no un destino. O eso dicen. Un sueño no cumplido no tiene por qué ser una herida abierta.

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