Manuel Orío
RECORTES
Andalucía pide paso
Si un personal tan informado y preeminente como Pedro Almodóvar, Ana Belén, Víctor Manuel, Loles León, Miguel Ríos y Serrat asegura que Pedro Sánchez es víctima de una conspiración para derribarlo, es que debe existir efectivamente gente dispuesta a cualquier cosa para desprestigiarlo y precipitar su caída, aunque un casi infinito torrente de indicios asegure todo lo contrario. Ahí es nada, que personalidades de tanto predicamento entre la opinión pública, expresen públicamente su preocupación por la indefensión del presidente del Gobierno ante el injustificado ataque de una panda de jueces conservadores o algo peor, que la han tomado con él y responden a intereses vergonzantes que solo podrán colmarse si un presidente tan progresista y demócrata como Sánchez sucumbe ante su malvada conspiración. Los abajo firmantes –ex altos cargos de la administración socialista, políticos involucrados, juzgados y condenados por el turbio asunto de los Eres de Andalucía, simpatizantes de no poco renombre en momentos pretéritos, y toda la cofradía de “la ceja” en pleno que se postuló en defensa de Zapatero- reconocen que el comportamiento del entorno más próximo del presidente con sus secretarios de Organización a la cabeza está muy feo, pero que eso nada tiene que ver con él. Tampoco los manejos del fiscal general ni otras minucias de menor cuantía que lo señalan. El escrito acusa al Senado de convertirse en un arma de acoso y derribo, señala a los integrantes de la carrera judicial en huelga para defender la integridad de su colectivo de actuar cuando los acuerdos del Congreso no les gustan, y a ciertos periódicos y periodistas de silenciar todo lo bueno del Gobierno y destacar lo que consideran malo.
El escrito acusa al Senado de convertirse en un arma de acoso y derribo, señala a los integrantes de la carrera judicial en huelga
Es un formato de manifiesto estándar que se desempolva de vez en cuando y en los periodos más delicados de la actividad de los líderes de supuesta militancia progresista cuando sus propias e inadecuadas actuaciones los catapultan a situaciones de gran apuro. Y en efecto, le pasó a Zapatero en sus instantes más infelices, amparado por aquella operación de márquetin en la que participaron prácticamente los mismos de ahora, y hoy a Sánchez, que está igual de agobiado. A Zapatero, eso sí, le sirvió de bien poco. Su propio partido le negó la posibilidad de concurrir a otras elecciones. A Sánchez, no se sabe.
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