Retraso de la edad de jubilación

Publicado: 31 may 2025 - 04:15
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Asegurar que el sistema público de pensiones sea sostenible es uno de los grandes retos del gobierno de cualquier país, puesto que las condiciones demográficas, al menos en la Unión Europea, no ayudan. La solución a este problema no parece única, sino que sería la combinación de un conjunto de medidas. Por enumerar alguna, se podría empezar por reducir el paro estructural, incrementar las cotizaciones, combatir el empleo no declarado, ajustar la fórmula de cálculo de la pensión, fomentar planes de pensiones privados y de empresa, financiar parte de las pensiones con impuestos generales, potenciar la natalidad, administrar los fondos de las pensiones con criterios de rentabilidad o incrementar la edad de jubilación. Esta podría ser una batería de algunas posibles soluciones, relativamente lógicas, cuya implementación es mucho más sencilla sobre el papel que en el mundo laboral. Hoy haré hincapié en la última de las anteriormente mencionadas y que ya es de aplicación en todos los países de la UE, en mayor o menor medida, el incremento de la edad de jubilación.

Los trabajadores en activo, en especial los que afrontan sus últimos años de vida laboral y con su jubilación a la vista no parecen tan entusiasmados con esta medida

Veamos algunas cifras. Según Eurostat (Oficina Europea de Estadística), en 2023 más del 21% de la población europea tenía 65 años o más y las previsiones dicen que más de un 30% superarán esta edad en 2050 (en este aspecto los ourensanos ya hemos viajado al futuro y ya estamos en 2050, con 25 años de antelación). Si a esto unimos la progresiva bajada de la tasa de natalidad de la UE en la última década y que la tendencia sigue siendo a la baja, tenemos un grave problema, jubilados al alza y recién nacidos a la baja, pero todos querremos cobrar nuestra pensión cuando nos llegue el momento y para ello harán falta fondos que abastezcan la hucha de las pensiones.

La solución más obvia, sin duda, es alargar la edad de jubilación. En España actualmente la edad de retiro está establecida en 66 años y ocho meses, salvo que se hayan cotizado más de 38 años y tres meses, en cuyo caso la persona se podría jubilar a los 65 años. De forma generalizada, a partir de 2027, la edad de jubilación en nuestro país quedará establecida en los 67 años. Con el mismo umbral de edad estarían también Alemania, Bélgica, Grecia, Italia y Países Bajos. En Francia, y tras intensas protestas sociales, se aprobó una controvertida reforma que elevó esta edad de 62 a 64 años. Pero hagamos una especial parada en Dinamarca, que la semana pasada se ha convertido en el país de la UE que más retrasa la edad de jubilación. Su Parlamento aprobó, con 81 votos a favor y 21 en contra, un retraso de la edad de retiro hasta los 70 años. Su aplicación será paulatina. Hoy 67 años, en 2030 serán 68, en 2035 serán 69, para posteriormente alcanzar los 70 en 2040, tratando de adecuar en este modelo la edad de jubilación al incremento de la esperanza de vida. Los sindicatos daneses ya han promovido movilizaciones y la primera ministra socialdemócrata, Mette Frederiksen, ya ha manifestado su disposición a revisar este nuevo sistema.

Si todo esto lo trasladásemos a Galicia, y en concreto a Ourense, y aplicáramos el sistema automático danés, nos saldría una edad de jubilación superior a los setenta años. Recordemos que, según datos del INE, la provincia de Ourense supera los 50 años de edad media de su población y es donde tenemos el mayor porcentaje de España de personas mayores de 65 años (casi uno de cada tres ourensanos superan esta edad).

Los trabajadores en activo, en especial los que afrontan sus últimos años de vida laboral y con su jubilación a la vista no parecen tan entusiasmados con esta medida. A todos ellos, en el ocaso de sus carreras laborales, seguramente les gustará mucho más la opción de elevar al máximo posible el número de trabajadores cotizantes a la seguridad social. En definitiva, que sean otros los que coticen, para que ellos puedan cobrar su merecida pensión después de una larga vida profesional. Pero esta solución necesita argumentos que están totalmente en desacuerdo con la evolución de nuestra pirámide de población. Por lo tanto, si de lo que se trata es de incorporar población al mercado de trabajo y no disponemos de ella, habrá que traerla de otros países y aquí es en donde entra en juego la inmigración.

Según datos del IGE (Instituto Galego de Estatística) en tan solo una década los trabajadores extranjeros han duplicado su peso en el mercado laboral gallego. De 34.000 afiliados, hemos pasado al doble. En este último año, los foráneos han suscrito más de la mitad de los nuevos puestos de trabajo ofertados en nuestra comunidad. Por sectores, según el IGE, el ranking por número de empleados de mayor a menor cantidad, son: hostelería, comercio, construcción, industria, administración, transporte, hogar, cuidados, sanidad y agricultura.

No cabe duda de que el crecimiento del empleo en Galicia ya se fundamenta mayoritariamente en los extranjeros (54%) y que económicamente la sostenibilidad del sistema pasa, entre otras herramientas, por el incremento de la incorporación de trabajadores de otros países a nuestro mercado laboral.

Por último y para saber si corren riesgo nuestras pagas de jubilación, echemos un vistazo a la evolución del Fondo de Reserva de las pensiones en nuestro país en los últimos años. Este fondo soberano de inversión creado por el Gobierno de España en 1997, con la finalidad de garantizar el sistema público de la Seguridad Social, alcanzó sus cotas más altas en 2011, llegando a acumular 66.815 millones de euros. De ahí en caída libre hasta 2021 donde toco su mínimo, con una dotación de 2.138 millones de euros. A cierre de 2024 terminó con 9.377 millones. La estimación del gobierno es que a final de año la hucha de las pensiones ronde los 14.000 millones de euros. Esta es la tranquilidad o inquietud que aportan los números, lo dejo a criterio del lector.

A modo de conclusión, creo que la edad de jubilación se seguirá incrementando en España y bien que lo siento por los más jóvenes, pero si tenemos en cuenta que su edad media de incorporación al mercado laboral ronda los 25 años y que, según Eurostat, España tiene una de las tasas más altas de paro juvenil de Europa, superior al 25%, cuando la media europea es del 14,6%, dudo mucho que la edad de jubilación de nuestros hijos pueda ser muy inferior a las siete décadas recientemente aprobadas en Dinamarca.

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