El rugido del León

Publicado: 18 abr 2026 - 03:10

Aturdidos, desconcertados, confusos… los ultras del mundo han perdido el apoyo de uno de los pilares que sustentaba sus creencias más extremas (racismo, xenofobia, homofobia…) justificando la violencia innata contra sus enemigos, utilizando el nombre de un ser superior (Dios) que les protegería en las batallas contra los “otros”. Constantino I el Grande (313) legalizó el cristianismo como religión de Estado, encargando a la estructura religiosa (la Iglesia Católica-san Ignacio de Antioquía) el control de las normas que regirán las relaciones sociales y situando la Cruz como símbolo de legitimidad grupal para cualquier acción que les beneficiase (380, Edicto de Tesalónica).

Desde que el Vaticano es Estado (11/02/1929, Pactos de Letrán entre el Reino de Italia -Benito Mussolini- y la Santa Sede -papa Pío XI-), ha gozado del respaldo de los gobiernos más reaccionarios y de las elites económicas que controlan, desde siempre en su beneficio, las riquezas del planeta. A cambio de ello daban soporte ideológico a los actos de violencia que los poderosos ejecutaban para mantener posiciones de privilegio y olvidar la frase que da razón a la existencia de Jesús de Nazaret. Su mensaje es claro: “Un nuevo mandamiento os doy: amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Este mandato está hoy implícito en la Declaración de los Derechos Humanos.

Ambos se sienten amparados por los representantes del poder financiero y por la poderosa industria del armamento

Pero algo muy importante está sucediendo en la estructura piramidal del catolicismo. Un papa, ciudadano norteamericano, de aspecto tradicional, preocupado por el desarrollo de los acontecimientos que ponen en peligro a la humanidad; representando a Cristo, se enfrenta al poder más agresivo y letal del neoliberalismo fascistoide. Lo dirige un psicópata peligroso, soberbio, que se ha aliado con un criminal sionista sediento de sangre. Ambos se sienten amparados por los representantes del poder financiero y por la poderosa industria del armamento. Se enfrentan a un papa de aspecto formal, tradicional, sin espavientos demagógicos que, con la tranquilidad de cumplir con el mandato del Cristo torturado, responde con una frase que hará historia: “El corazón de Dios no está con los malvados, los prepotentes y los soberbios”. Ha desarmado a los cobardes, ha bastado un rugido de león para que las hienas abandonen su presa.

Muchos no lo han entendido, otros nadan en la confusión, los más comprometidos se lavan las manos como Pilatos y los peores organizan safaris de la muerte como han hecho en Bosnia, en Gaza y ahora en el Líbano. León XIV ha rugido, Sánchez ha cumplido. Todo los caminos llevan a Roma. Giorgia Meloni los espera, está contenta, tiene una leal oposición. Otros la quisieran para sí, pero… todo es posible.

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