La semana negra del Gobierno

PUNTADAS CON HILO

Publicado: 11 abr 2026 - 04:50
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Palacio de La Moncloa.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Palacio de La Moncloa. | Europa Press

Las declaraciones ante los jueces esta semana dejan en evidencia los estilos de vida de quienes colocaron a Sánchez en la Moncloa. Todos ponen, por enésima vez, el foco en la corrupción del Gobierno y su partido. Dejan así una nueva semana gris, casi negra, para el sanchismo, donde no hay un mínimo vestigio de limpieza. Pero, por muy feo que sea todo lo que sale en las declaraciones, hay otros asuntos más inquietantes para los españoles que también han sido protagonistas esta semana. Son casos que tiene vida propia desde que han sucedido y no pueden arrumbarse ni olvidarse: La innegable responsabilidad del Gobierno en el accidente ferroviario que provocó casi 50 muertos, y el vergonzose apagón que dejó sin electricidad a toda la Península.

El informe de las investigaciones de la Guardia civil conocido estos días confirman con toda claridad que hubo responsabilidad del Gobierno el accidente ferroviario de Adamuz. Dictámenes de la Benemérita y los ya conocidos de la CIAF, no dejan lugar a dudas. De ellos se desprende que los equipos vigilantes del buen estado de los railes no cumplieron su cometido con la diligencia que debían, ya que las roturas se produjeron con muchas horas antes del accidente. Los responsables de Adif no detectaron, o no supieron interpretar, las señales que alertaban de los fallos en las vías antes de producirse la tragedia. Otros sistemas fallaron o no existían. Cuando creíamos que todo estaba perfectamente vigilado en el AVE, resulta que ciertos detalles no eran detectables con las técnicas utilizadas.

El Gobierno se considera ajeno a toda responsabilidad de lo que sucede en las vías españolas. No ha pasado nada con el Gobierno, pero puede volver a pasar una nueva tragedia. Que aguanten los ciudadanos.

Pues bien, todo ello es responsabilidad del Ministerio de Transportes del Gobierno de España, cuyo ministro encargado es Oscar Puente, hombre que debería asumir la culpa y dimitir por falta de vigilancia, o por ignorancia, o por incapacidad para controlar la complejidad del sistema, o por no haber acertado al nombrar a las personas más idóneas para esas funciones, o por dedicarse el ministro a otras actividades ajenas a su departamento. Pero no. No ha dimitido, no piensa dimitir, no lo echa su presidente, no lo acorralan los socios de Gobierno, no le acusa su conciencia, ni su entorno político. El Gobierno se considera ajeno a toda responsabilidad de lo que sucede en las vías españolas. No ha pasado nada con el Gobierno, pero puede volver a pasar una nueva tragedia. Que aguanten los ciudadanos.

Pues la misma responsabilidad asume el Gobierno con los problemas en la distribución eléctrica, aunque haya quedado apagada toda España. Esta semana se han conocido más y más grabaciones de conservaciones entre los técnicos de las productoras y los de la red controladora del transporte, REE, advirtiendo de fallos graves, de las descompensaciones, de los peligros inminentes de corte, de las crisis que incluso no llegamos a conocer los usuarios. Pero nada. Nadie asume responsabilidades, nadie dimite, no se cesa a nadie. Todos son nombrados para seguir las políticas del Gobierno y no se les cambia, por muchos errores que cometan. Sólo hay escapismo e irresponsabilidad, no es culpa de las instituciones del Estado, son causa muy complejas, accidentes en microsegundos que nadie puede controlar.

Y si las cosas se ponen difíciles para el presidente del Gobierno, siempre queda la posibilidad de hacer un viaje familiar a China.

Rotos y descosidos | Los fundamentos del presidente

José Luis Ábalos en el Congreso.
José Luis Ábalos en el Congreso. | Europa Press

No queda duda y es cada vez más evidente. El juicio que ha comenzado contra la trama Abalos, Koldo y Aldama ha sacado a relucir esta semana la categoría humana y política de los hombres del presidente. Es necesario insistir, sin desánimo ni olvido, que se está juzgando a las personas fundamentales, raíz y estribo de la elevación de Pedro Sánchez a la secretaria general del PSOE y a la presidencia del Gobierno. No se puede olvidar que toda la estructura socialista actual está basada en la actividad de José Luis Abalos secretario de organización del partido que, a la vez, era ministro plenipotenciario, apoyo y confidente político, defensor y promotor de Pedro Sánchez. Y ahora, en la cárcel e investigado por sus actividades como ministro y fundamento del presidente.

La vista oral pone en evidencia que la organización del PSOE estaba basada en sus decisiones políticas y económicas; que su vida personal y sentimental se mezclaba con la utilización de fondos públicos, de empresas públicas, de dinero privado y público; que altos cargos ministeriales estaban a su servicio para ejecutar estas actividades delictivas. Y como ayuda de cámara imprescindible estaba Koldo García, también imprescindible para que Pedro Sánchez llegara a la secretaria general socialista. Koldo, sentado ahora en el banquillo junto a Abalos, también ha sido fundamento del poder sanchista, un colaborador incansable, un fiel servidor, un contundente ejecutivo. Sin él Sánchez no estaría en la presidencia del Gobierno.

A la espera de sentarse en el banquillo está otro de los fundamentos políticos, Santos Cerdán. Sin su colaboración, ayuda, organización y captación de recursos no hubiera habido Pedro Sánchez presidente. Se lo debe casi todo y ahora está pendiente de juicio, después de pasar varios meses en la cárcel.

Esa es la calidad de la cimentación del poder de Pedro Sánchez. Esos son sus orígenes y nada hace pensar que él sea mejor. Pero mientras él quema combustible sin límites en viajes sin límite en avión oficial, sus hombres fundamentales se queman con la Justicia y la prisión.

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