El soplo secreto

EL ÁNGULO INVERSO

Publicado: 22 mar 2026 - 03:20
El soplo secreto.
El soplo secreto. | Alba Fernández

Estamos en la tertulia. Llega tarde nuestro colega el psiquiatra. Nos dice, eufórico: “hola, amigos”. Entonces el pintor, siempre irónico, le espeta: “¿no serás de esos? El clásico dice que los amigos nos abandonan en los momentos difíciles, pero los enemigos nos siguen hasta la muerte”. En seguida, me preguntan por José Sacristán, si era cierto que me mandó al carajo.

Les comento: “fue al final de la obra, él se refugió en su camerino, huyendo de sus admiradores, que le esperaban en la calle y en el vestíbulo del teatro. Yo esperé paciente. Alguien de su compañía me acercó a él. Comenzamos a hablar. La verdad es que venía empalidecido y un poco doblado. ¡Hay que joderse!, había estado hora y media larga solo en el escenario. Cielo santo, ronda los 90. Alguien del equipo del Principal me dijo: ‘es un profesional, se pasó todo el día preparando la función, sólo salió para comer”.

Pero te cuento. Comenzamos a hablar de teatro y de la vida. Ya conté algo, caminamos por la calle de la Paz, y debí de meter la pata porque en cuanto le dije “es un honor caminar contigo”, mal le debió de sentar, porque me espetó un adiós áspero y se escabulló para dentro del teatro. Me sentí tan mal que estuve a punto de escupirle la frase de Groucho Marx: “He disfrutado mucho con esta obra de teatro, especialmente en el descanso”. No, no es el caso de “El hijo de la cómica”, que escribió e interpretó el maestro.

Interviene el abogado: “Conozco todo de este actor por el que tengo debilidad. La verdad es que su infancia y adolescencia fueron muy jodidas. Su padre fue un luchador clandestino contra el viejo general. Años en la cárcel de Carabanchel. Su madre y su abuela lo cuidaron. En aquella España en blanco y negro pasó hambre. Empezó a actuar como secundario en una obra en la que al protagonista le ponían una ración de pollo en el escenario. Al terminar, aquel Pepe Sacristán que cobraba 20 pesetas por función, esperaba discreto y devoraba el manjar”. Ya escribió George Eliot: “nadie puede ser sensato con el estómago vacío”.

El pintor habla de sus películas: “Nadie mostró la transición como él. Mi película favorita es ‘Asignatura pendiente’. Él y Fiorella Faltoyano se reencuentran años después”.

“Recordad, en nuestro bachillerato siempre nos quedaban asignaturas para septiembre. En la generación de los guateques, llevábamos un picú y hacíamos la fiesta en casa de alguien. Maldita sea, al bailar, ellas mantenían veinte higiénicos centímetros de distancia. Eran inasequibles a nuestra desbordante lujuria. Qué bien lo planteó Garci, ese director, Óscar en 1983, hoy incomprensiblemente marginado”.

Antes de irnos, el pintor saca su móvil y nos dice: “escuchad la canción de la película Luna de miel, interpretada por Gloria Lasso. Apuesto una ronda a que os emocionáis”.

(Mientras suena me viene a la mente una frase de Sacristán: “desgraciado es el que pierde de vista al crío que fue”).

Miércoles, 18 de marzo

Decía el estribillo de Coz: “las chicas son guerreras”. Veinticinco artistas con el talento atado a la cintura han tomado la Sala Valente. Son veinticinco pulsiones de Auria. Entras en la sala y recibes el soplo secreto de las artistas de esta ciudad. Vas mirando lentamente las obras y es como si recibieses el soplo de Calpurnia ahuyentando los hados de este tiempo sórdido y banal.

Ay, la imagen de aquellas mujeres enlutadas que bajaban valientes con un cántaro de leche al hombro. Vibra algo telúrico y fatal. Quizás el mapa del drama interior de Ourense. También es un islote de luz.

En estos tiempos sombríos, el arte nos limpia los ojos. Regálate, pues, una visita. El arte nos alumbra. Apresúrate, “el tiempo es breve y el límite incierto”.

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