Pilar Cernuda
CRÓNICA PERSONAL
Aquí no dimite nadie
PERDÓN POR LA MOLESTIA
En Viena, en mayo de 1824, Ludwig Van Beethoven estrenaba su Novena Sinfonía después de una década en blanco. Lo más llamativo del caso es que ya acusaba graves problemas de sordera, lo que no impidió la creación de una obra excelsa. En Ourense, lo que se dice sordos, hay más de los diagnosticados. Hay quien no quiere oír. De menos gravedad, la mayoría sufre acúfenos, una molestia que consiste en oír permanentemente ruidos sin que haya un origen que los produzca. Una especie de pitido que se ha quedado como el que se padece por el empacho de decibelios tras una noche de discoteca. Sigue haciendo fortuna aquel lema que había a la entrada del Clangor de Santiago en los ochenta: "Búscate un sitio donde un disco suene fuerte y no puedas ni hablar". Décadas después ciertos modelos de diversión aún se basan en los excesos de volumen y las molestias causadas en los entornos de los nuevos templos del chunda chunda. En la calle Valle Inclán hay vecinos enervados por el griterío y la suciedad asociada a los abusos causados por la gente que sale de una discoteca que ha reabierto. La pesadilla permanente en el casco histórico, aguantando lo indecible los vecinos, salta a zonas más nobles de la ciudad sin respetar el pedigrí. Después de diferentes vericuetos administrativos el Concello da licencia a una discoteca dejando un reguero de supuestas anomalías. Hay una diferencia en la posición de los vecinos de esta calle en relación a otras molestas fuentes de ruido en otros lugares: ponen pie en pared y están dispuestos a impedir que los abusos de la noche y madrugada les arruinen la salud. Algo notable en una ciudad habitualmente sorda, cuando no muda, que cree que las mejores sinfonías vitales se componen cuando uno se queda sordo. Pero saben que no son Beethoven.
Frases como "repite más, necesitas menos", "repite la ropa que te gusta, repite la ropa que te sienta bien" o "consumir más no nos hace más felices" están en el prontuario de Adolfo Domínguez. La sensación de bienestar y desahogo económico se trasladó hace años a la facultad de comprar. Hay una generación heredera del estatus del apartamento en Torrevieja o el Seat 1430 que se ganaba en el 1,2,3, responda otra vez. Adolfo hace una llamada a la compra responsable y austera aunque con la literalidad de los mensajes de su marketing no endereza una cuenta de resultados que ha dado tumbos estos años. Consumir, incluso sin necesidad, es el anhelo de miles de personas. Lo saben bien las administraciones, dispuestas a dopar a compradores y vendedores con la emisión de descuentos.
Los bonos comercio son un bálsamo para consumidores irredentos y comerciantes que necesitan oxígeno
Estos días supimos de un "pequeño colapso" en la plataforma de la Xunta que facilita la obtención del bono comercio por la alta demanda. Oxígeno para todos: el que compra tiene descuento, el que vende tiene clientes, el fisco se asegura más ingresos porque cuanto más se gasta más se recauda y la Xunta tiene a consumidores y comerciantes contentos porque facilita el tintineo de la caja registradora. Esto no es cosa menor, que diría Rajoy. El alcalde de Ourense debe parte de sus votos a agradecidos comerciantes y compradores por el ya célebre bono de descuento en las tiendas locales. Y no cuestiono su alegría porque con más o menos disimulo estos estímulos los practica todo el mundo. La sociedad es dependiente, todos vivimos de algo o alguien que nos recuerda las obligaciones llegado el momento. Lo mismo una camisa comprada gracias a un bono que una protesta de una organización que debe ponerse sordina porque está subvencionada. Consumir no nos hará más felices, como dice Adolfo, pero no hacerlo tampoco. Tampoco da la felicidad los cierres y despidos.
Se abre el melón de la titulación de medicina. En Vigo y A Coruña ya velan armas, en Ourense sigue la sordera
Nelson Mandela luchó contra enormes dificultades en la Sudáfrica del apartheid. Tenía una frase motivadora: "Todo es imposible hasta que se hace". El periódico tituló que "el campus de Ourense optará a dar clases de sexto de Medicina". Detrás, un acuerdo entre los tres rectores y la Xunta para descentralizar la titulación. Hace nada la Xunta y el rectorado de Vigo se pusieron campanudos indicando que no hay otro camino en los estudios superiores que "la especialización". De ahí la denominación de Campus Auga para el de Ourense con sus investigaciones ligadas al líquido elemento y que tanto despreocupan al resto de campus gallegos, que quieren otra cosa. La realidad es terca porque por una titulación generalista con tanta importancia como Medicina todos se echan al pastel. La especialización puede esperar. Vigo y A Coruña se juegan mucho y sus rectores y sociedad civil dan la batalla por pillar cacho. Ourense descorcharía una botella si consigue algo de lo que está en juego, un reto para que el que tampoco se prepara, como tantos otros. No hay mandelas en Ourense, la tierra del que lle vas facer, era moi dificil, xa se sabe que nós non pintamos nada. Al tiempo y ojalá me equivoque. Por cierto, la descentralización de Medicina está en la agenda de los alcaldes de Vigo y A Coruña, Abel Caballero e Inés Rey, respectivamente, que pelean por la implantación en sus ciudades. No consta interés del regidor ourensano por este u otro asunto relacionado con la Universidad y la Cultura. Aun sordo Beethoven compuso obras maestras. Gran futuro entonces para nuestra sordera social.
Mira tú como es en los matices donde se descubre la ordinariez frente al buen gusto. Mita tú como adquiere actualidad el aserto que dice: "para tener estilo necesitas saber quién eres". Mira tú como un año más, sin respeto alguno, una suerte de pirámide de farolillos navideños engulle la fuente de Bispo Cesáreo. Mira tú como la sensibilidad que demuestran en el Concello autorizando este tipo de tinglados está a la altura de su (des) conocimiento de la ciudad. Mira tú como al final la Navidad pasa por ser una competición de alcaldes sobre el tamaño (de las cosas) o de potencia (lumínica). Mira tú como las autoridades de Patrimonio, capaces de cuestionar el tipo de pomo de las puertas de los lavabos de un pendello caído en la rúa Irmáns Vilar, parecen hacer la vista gorda ante un espacio propuesto como Bien de Interés Cultural. Mira tú como este tipo de acciones envilece cada vez más al rebaño pastoreado por nescientes. Mira tú.
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