Berto Manso
LA OPINIÓN
Tha wall
LA OPINIÓN
Dobla el Palencia al COB en coste de plantilla. ¿Y para qué le sirve? No mucho más que para tener más gente para agitar la toalla en el banquillo, resguardarse en una zona, recurso de equipo pequeño o limitado de efectivos, recurrir al “abusón” Tanor Ngom hasta agotarlo o que Álvaro Martínez y Spencer Littleson, a título individual, vieran aro en un momento de dificultad de los suyos. Y sobre todo suerte, mucha suerte, para ganar al COB. Un equipo, el ourensano que con automatismos trabajados, con transiciones letales y una defensa de equipo de élite (“be quick, don´t hurry” (rápido, pero sin prisa) que decía John Wooden), completó una primera parte para exhibir perfectamente en una sala del Marcos Valcarcel (“el COB ha bordado el baloncesto” para el comentarista televisivo) y aguantar luego más cansado y corto de efectivos, hasta las alternativas finales.
El conjunto ourensano, capaz de dar guerra a cualquier rival que se le ponga por delante, se quedó a las puertas de ganar un partido del que, indudablemente, sale reforzado como equipo
Es más: nos quedamos con la duda de si el árbitro actuó correctamente al no conceder a Leimanis una canasta triple más adicional cuando el partido concluía y que bien podría haber sido la del triunfo ourensano. Lamentablemente, en el basket, no hay gama cromática posible, solo existe el blanco y el negro. Y una vez más, el conjunto ourensano, capaz de dar guerra a cualquier rival que se le ponga por delante, se quedó a las puertas de ganar un partido del que, indudablemente, sale reforzado como equipo.
Lástima de “ese ladrillo más” que añade altura a la pared, al que hace referencia Rogers Waters (Pink Floyd) en su ópera The Whall, en su porfía por mejorar la educación.
Sin ambages, el COB está mostrando una gran versión, un sistema de juego y rotaciones convalidado. Con unas piezas consolidadas, como son Oroz, McDonnell o Leimanis (si las mete, ¡que las mete!, ¿por qué narices no tira más?) y la irrupción de Martín Fernández y Jan Zídek, lo que hace del conjunto ourensano un equipo fiable y capaz de competir siempre.
Se trata “de que nuestra ilusión pueda más que ninguna otra cosa”. Lo que es lema para Moncho López y plantel de jugadores. Eso sí, haría falta que, de una vez por todas, el equipo pudiera trabajar al completo. La vuelta de Javi Nicolau tuvo su valor y recuperar a Marc García sería el mayor valor ofensivo.
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