La Región
El valor de ser “el de fuera”
Vivir un tiempo en un país que no es el tuyo enseña algo que ningún libro explica bien: lo que se siente al ser el que no entiende bien el idioma, el que pregunta lo obvio, el que depende de la paciencia ajena. Esa vulnerabilidad te cambia la mirada. Después, cuando alguien a tu alrededor está perdido o no se hace entender, ya no lo ves igual. Por eso creo que todo joven debería pasar, al menos una vez, por la experiencia de ser extranjero: no para aprender un idioma, sino para aprender a ser más amable.
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