Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Portero de noche
Afortunadamente para la prensa, últimamente no faltan temas que contar. Tanto a nivel nacional como internacional hay noticias para dar y tomar. Pero cuando hay escasez de noticias, y eso habitualmente pasa más en verano, durante las “vacaciones de agosto”, salen las llamadas serpientes de verano. Las hay de muchos tipos, pero un clásico suele ser un suceso endémico, que sea llamativo y que tenga cierto impacto. Cuando se recurre a esto hay que tener cuidado, porque si se repite todos los años acaba quemado. Un tema veraniego recurrente es el coltán. Normalmente definido por la prensa como un “metal raro y escaso”. Lo cierto es que el coltán no es un metal, sino un mineral. No es difícil conocer la diferencia, pero con las prisas, la mayoría de las veces aparece en los medios como metal. De los minerales, que se extraen de la naturaleza a través de la minería, a su vez, mediante la metalurgia, se obtienen los metales con los que fabricamos aleaciones. La vaca es la madre naturaleza, de la que sacamos la leche (el mineral) y de esta el queso o la mantequilla (los metales). Pues el mineral es el cotan (columbotantalita) de la que salen el niobio (o columbio) y el tantalio. Estos metales se utilizan para fabricar aceros especiales (tanto resistentes como de herramientas), pero también en componentes electrónicos. Tanto el niobio como el tantalio son metales raros, escasos y por tanto críticos y estratégicos. Y la principal fuente mundial de coltán (el 80%) es la república del Congo, donde sus minas, en las que se explota a niños y personas, además generan guerras (comerciales y, peor aún, de las que provocan muertos). Esta noticia, adornada de una u otra manera, suele tener impacto y cuando no hay que contar, aflora de forma recurrente. Es una noticia que no es noticia, porque es endémico el problema, pero entiendo que es una buena serpiente de verano. Algo similar, con tintes parecidos, pasa con los diamantes de sangre, tema que además ha llegado con éxito al cine.
No son minerales, son metales que se corresponden a sus respectivos elementos químicos de nombres muy difíciles y que están juntos en la parte de abajo de la tabla periódica
Me temo, a la vista de las llamadas negociaciones de la paz en Ucrania, que las tierras raras llevan un camino parecido al del coltán, a ser noticia recurrente, sin ser noticia, sino un suceso endémico. En este caso, quizás porque la palabra “tierra” induce a pensar en el mineral, se menciona, casi siempre, a las “tierras raras” como minerales. Y no, no son minerales, son metales que se corresponden a sus respectivos elementos químicos de nombres muy difíciles y que están juntos en la parte de abajo de la tabla periódica. Igual que el niobio y el tantalio, todos estos metales son escasos, críticos y estratégicos, y como el niobio y el tantalio son imprescindibles para algunas industrias y aplicaciones esenciales como los imanes permanentes, los catalizadores, ordenadores, baterías, … Las tierras raras no están vinculadas a un solo punto del planeta, aunque si están concentradas en algunos sitios. No todas ellas son tan esenciales, pero como suelen estar todas o casi todas juntas en los mismos minerales, se las trata a todas de “raras”. China posee el 38% de todas las reservas mundiales, seguida de Vietnam y Brasil (18%) y Rusia (el 10%). En Ucrania no está claro cuánto hay, pero podría ser del orden de un apetecible 5%. Un poco alejados están la India, Australia, Suráfrica, Tanzania, … Y en la estadística aparecen Groenlandia, EEUU. y Canadá, con cerca del 1%. Solo por hacer un pequeño ejercicio de ficción, si juntamos EEUU, Groenlandia y Canadá y si a esto le sumamos parte de lo que hay en Ucrania (¿dónde he oído yo esto?), emergería otra potencia en reservas de tierras raras. En Europa apenas tenemos ninguno de estos metales, ni Niobio-Tantalio ni tierras raras. Pero no parece que nos preocupe. Preferimos ver como Rusia y Estados Unidos, a gran distancia de nosotros en posesión de recursos minerales y ningún pudor en explotarlos, se reparten Ucrania y se preocupan en acapararlos de la manera que sea y a costa de lo que sea, aunque sea invadiendo un país o justificando al invasor.
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