Simone Saibene
¡BUONE VISIONI!
Incontrolable
Sabe cómo le llama en privado algún homólogo suyo? El traidor de Europa”.
Así se dirigía el señor Alberto Núñez Feijóo a Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados. Quizá una de las acusaciones más graves que a un presidente de Gobierno se le puede dirigir. No es privado lo que se hace público en lugar tan emblemático. De alguien viene y algo busca el mensaje. Muy grave.
Traidor de Europa. A partir de ahí cualquier cosa es posible. En la historia general títulos de este calibre es difícil alcanzarlos. No es para estar contento.
El presidente de una nación debería representar a todos los nacionales y no exclusivamente a él o a los suyos. No creo que haya nada más doloroso y execrable para un presidente de Gobierno que ser puesto bajo la sospecha de traición: “Atentar contra la seguridad de la patria, y si esta se comete contra la soberanía o contra el honor, la seguridad y la independencia del Estado, pasa a calificarse como alta traición”.
No entro ni salgo, sino que reproduzco lo que todos los medios repiten. Cuando el río suena... traidores bajan por él.
Los hechos son de máxima gravedad. No pasa nada. En España nunca pasa nada hasta que un día pasa todo a la vez. Al menos eso dicen los libros de historia.
Lo de traidor, dice el opositor, que viene de Europa, fue comentado según Feijóo por un homólogo de Sánchez mientras se reunían para estudiar un posible arreglo que abriese el estrecho de Ormuz. En el encuentro no contaron con el presidente del Gobierno español, sino que de él contaban...
Es una constante en nuestra historia de España que las discrepancias, los enfrentamientos interiores, se reflejen en los escenarios internacionales. Dentro mal, fuera peor. Así nos luce más allá. Por eso no somos fiables y llevamos tiempo arrastrando los pies por el mundo.
Nadie sabe qué le depara el futuro a una Europa sin recursos energéticos y que ha abandonado a su principal aliado
La pieza clave de nuestra Transición, por tanto de nuestra política internacional, fue la Alianza Atlántica (OTAN) que además era de hecho una condición previa a nuestra entrada en el Mercado Común, como muy bien sabía Leopoldo Calvo Sotelo.
España necesitaba dar ese paso para mostrarse militarmente del lado occidental. Existían dudas y no por nuestros militares, sino por los políticos precisamente de izquierdas que renegaban de las Fuerzas Armadas y de todo lo que de ellas emanase. Sin ese paso no culminaría la Transición.
En cualquier caso en España el antimilitarismo siempre ha vendido, aunque entre nosotros seamos de lo más belicoso de Europa.
¿Neutralidad? El “No a la guerra” no es nada nuevo. Ya en 1914 podía usted comprar en la Puerta del Sol o en las Ramblas una insignia de solapa que decía “No me hable usted de la guerra”. Entonces se llegó a prohibir oficialmente la discusión sobre la guerra en lugares públicos. Neutralidades que matan. ¿Lo recuerdan?
Parece un milagro que estemos en la OTAN, aunque está claro como se las gastan los del “No a la guerra” con las armas de las que se nutren. Hacen un buen negocio: industria de armas o mandar soldados a los lugares equivocados, baratos y disciplinados. Negociamos con la industria de Defensa y tapamos nuestra indecencia defensiva con tropas de las que disponemos sin mayor control que el ordeno y mando gubernamental, olvidando el asesoramiento o control parlamentario. Las democracias se reflejan fundamentalmente en lo parlamentario, pero también, mucho, en lo diplomático, militar y judicial.
Pues sí, gracias a nuestra entrada en la OTAN en 1982 se cerró la Transición. Ahora puede cerrarse lo contrario. Empieza a aflorar la traición en Europa y la OTAN tiembla. Nadie sabe qué le depara el futuro a una Europa sin recursos energéticos y que ha abandonado a su principal aliado. España la primera, con la negativa al uso de sus bases de Rota y Morón.
Al “No a la guerra” le seguirá un “No a España”. En cuanto el oráculo de Tezanos se cumpla.
“No a la guerra” conlleva algo peor: No a la OTAN, a Gibraltar, a Ceuta, Melilla y llegado el caso a Canarias. Vamos, que de España, nada de nada. Es el futuro.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Simone Saibene
¡BUONE VISIONI!
Incontrolable
Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Para moción, Lugo
Sergio Otamendi
CRÓNICA INTERNACIONAL
Plantar cara a Trump
Fernando Jáuregui
Vuelve el calor: peligro de incendio, señor ministro, señor alcalde
Lo último