Afonso Vázquez-Monxardín
Estramadura, e a decisión do PSOE
CRÓNICAS DE INVIERNO
Las campanadas han evolucionado igual que los líderes políticos: hay que elegir tapándose los ojos, la nariz, y los oídos, para no movernos entre la melancolía, la ira, y las ganas de vomitar. Nada queda de los años elegantes de Ramontxu García y Anne Igartiburu –o incluso Ana Obregón- que, mal que bien, lograron una cierta familiaridad no abrasiva en los hogares españoles. Hoy, sea cual sea el presentador, sabemos que el Gobierno no dejará pasar el guion de las uvas sin sus pildoritas ideológicas para zaherir a la mitad de los españoles. Y si optamos por otros canales, la elección suele ser entre desconocidos haciendo bromas sacadas de una fábrica de memes de bajo coste, o entre la pareja que lleva más años tratando de convertirse en una institución, Alberto Chicote y la maja desnuda. Tiene Chicote el porte, saber estar y la gracia para entrar fácil en las familias de todo tipo y, si bien Cristina Pedroche también podría lograrlo, se empeña año tras año en el festival del vestido desvestido que termina causando verdadera lástima, porque supera un paso más allá lo cutre y salchichero, y se instala en la vergüenza ajena. La comparación con Chenoa, a quien le cayeron las uvas de la 1 a última hora, resultó sangrante: una joven muchacha enseñando el culo como si llevara una bata de hospital de esas que no hay manera de cerrar, y una mujer de las de verdad, mayor que ella pero, elegante y festiva, a la que daban ganas de arrojar pétalos a su paso.
Kiko Rivera pasó un 2025 tormentoso. Ha decidido que 2026, al menos de momento, no será igual, y ha abierto el nuevo año presentando a su nueva novia, una bailarina y profesora de danza que responde al nombre de Lola García aunque, por razones que escapan por completo al conocimiento de este cronista, su nombre real es Mayte Villarreal. El hijo de la Pantoja oficializó hace unos días su amor con un “estoy enamorado” publicado en Instagram mientras besaba el carrillo a su nueva conquista. Desde entonces se les ha visto juntos a todas horas. La última vez que los paparazzis sorprendieron a la pareja fue en Nochevieja, en un aparcamiento, salían con una inmensa bolsa de hacer compras en una tienda de pirotecnia. Se calcula que Kiko y Lola –suena a marca de ropa- comenzaron a salir en las últimas semanas de 2025. Guarden la imagen de la felicidad para cuando ocurra –Dios no lo quiera- lo de siempre: caras largas, y los protagonistas lanzándose trastos a la cabeza en prime time, a la misma hora, en programas de dos canales diferentes de televisión.
Amelia Bono y su novio, Alejandro Reina, han despedido el año con la nueva moda, extendidísima ya en toda España: correr la San Silvestre. No hay una sola novedad más o menos tontuna, un solo esnobismo, ni una sola tendencia viral en la que no caigan con todo su peso los Bono, ya sea al completo o en fracciones, y la instagramer Amelia Bono no podía ser menos. Terminar el año corriendo resulta especialmente útil en su caso, ahora que se rumorea que la justicia podría entrar próximamente a investigar el extraordinario, repentino, e inexplicable enriquecimiento de toda la familia alrededor del patriarca, el exministro –o “ejministro”- José Bono. En las redes celebran la carrera: la ventaja de que Amelia Bono corra la San Silvestre es que al menos durante ese tiempo se abstendrá de publicar videos cansinos en las redes sociales. Mi pronóstico es que la alegría en casa del pobre dura poco. Apuesto a que la muchacha se ha llevado un esclavo corriendo al lado y grabando toda la carrera, para hacer después un reportaje por entregas, hablando entre jadeos y sudores.
Cada año por Navidad los famosos se disfrazan de futbolistas y participan en el tradicional partido “Artistas contra Famosos”, que es como si el también tradicional “solteros contra casados” se transformara en un “casados contra casados”. Un vistoso y divertido ritual navideño que nos ha dejado imágenes sorprendentes, como este posado durante el calentamiento que reunió al veterano artista Luis Cobos, la actriz Candela Márquez, y la actriz y presentadora Cayetana Guillén Cuervo. Se trata de una iniciativa benéfica contra el cáncer infantil, que fue presentada poco antes por varios de los impulsores, como Joaquín Cortés, Norma Duval –encargada del saque de honor-, Luis Cobos, Beatriz Rico, José Mota, y Richy Castellanos. Esta fue la edición número 33 y contó con la participación de un centenar de artistas y famosos. Miguel Lago, Santiago Segura, Jorge Sanz, Rubén de la Red, Roberto Leal, Daniel Guzmán, y Juan y Medio, que ejerció de árbitro del encuentro, fueron otros de los participantes. Los beneficios se desinaron a la Fundación Theodora, cuya misión es humanizar y hacer más agradable la estancia en el hospital de niños y adolescentes.
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