Ninguna xenofobia

EL ÁLAMO

Publicado: 24 sep 2026 - 02:40
La Región

Leo que han aparecido pintadas “xenófobas” en una ONG de Ferrol. He ido a verlas y confieso que esperaba encontrarme insultos a los extranjeros, llamadas a la violencia o alusiones claramente racistas. No es el caso. No hay tal cosa. Hay frases de solidaridad con Ceuta, que ha sido invadida y está en situación de verdadera emergencia, así como la acusación de “antiespañoles” a todos los que están siendo cómplices de la invasión, lo que incluye al Gobierno y, a juicio del autor, a la propia ONG.

Me produce una mezcla de pereza y melancolía tener que explicar obviedades, pero la era posmoderna consiste en repetir una y otra vez conceptos que la gente normal antaño aprendía en el colegio. La xenofobia es el odio manifiesto al extranjero por el mero hecho de serlo, o por el mero hecho de ser de un lugar concreto, pongamos, África. Las pintadas en solidaridad con Ceuta no tienen nada de xenófobo, sino de solidaridad con un pueblo injustamente arrasado por tipos que han entrado a la fuerza e ilegalmente; nadie se está manifestando, por ejemplo, contra los extranjeros de idéntico origen que viven legalmente en España, de modo que estaríamos ante una xenofobia muy particular, una xenofobia que podríamos llamar “Constitución Española”. Se entiende mejor la situación ceutí y las pintadas cuando leemos, en el mismo diario, la siguiente noticia: “La delincuencia se incrementa un 60% desde agosto en Ceuta”.

Podemos seguir haciendo el indio, tapar el segundo titular, y acusar a tres cuartos de los españoles de xenófobos, incluyendo a los futbolistas que han mostrado camisetas de apoyo a Ceuta, a los cineastas y músicos que han hecho lo propio, y a la gente común que ha participado en manifestaciones. Pero, si nos ceñimos a los hechos antes de poner las etiquetas: ¿qué ha cambiado desde agosto en Ceuta para ese incremento? ¿Es esta también una pregunta xenófoba?

No está bien pintar fachadas ajenas en ningún caso, pero eso no te convierte en xenófobo o fascista

Una de las razones de la desafección de los jóvenes hacia los grandes partidos, instituciones, ONGs, periodistas y viejos prescriptores, es el hartazgo que ponen en ignorar la realidad, dando por supuesto que la masa es tonta. Es posible que la masa adulta esté más maleada y contaminada con la cantinela del etiquetaje y el linchamiento público, pero por lo general, el inconformismo y la osadía juvenil supone una vacuna contra esa lluvia fina del pensamiento único. La excusa que ponen los que ocultan la verdad de Ceuta es que así se genera menos crispación social, pero lo único cierto es que negar la realidad solo hace que el problema crezca bajo la piel y nadie lo ataje, y que el día que estalle sea algo más peligroso e impredecible.

A los zagales a veces les dicen “fascistas”, otras “xenófobos”, pero el resultado es el mismo: no quieren que los jóvenes, las futuras generaciones que más sufrirán las consecuencias de la estúpida política migratoria de los boomers socialdemócratas y mainstream, puedan siquiera abrir el debate y reflexionar sobre el modo de vida que desean para su país.

Llamar xenófobos a los que pintan “Ceuta se defiende” equivale a llamárselo a una inmensa mayoría de españoles que creen que la ley y la seguridad de una ciudad debe prevalecer sobre las injerencias mafiosas de otro Gobierno y sobre la incompetencia y maldad del propio, de la misma manera que cualquier español actuaría si en vez de una ciudad fuera su propia casa asaltada ilegalmente por decenas de personas con ayuda de algún enemigo.

No está bien pintar fachadas ajenas en ningún caso, pero eso no te convierte en xenófobo o fascista. Más aún, en el caso que nos ocupa, te vuelve un patriota solidario con los españoles de Ceuta, a quienes un Gobierno inepto y suicida ha robado su ciudad, su paz y su seguridad, solo para arrodillarse una vez más ante el rey marroquí, pronto sabremos debido a qué extraño chantaje, en el que con toda seguridad interviene el móvil “hackeado” al presidente Sánchez y que tanto inquieta en la Moncloa.

No es xenofobia. No es fascismo. Es Estado de derecho. Para todos o para nadie.

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