Yolanda Díaz, mejor ministra que lideresa

CUENTA DE RESULTADOS

La vicepresidenta que transformó el empleo en España no consolidó, en cambio, su proyecto político. Como líder, deja un proyecto en transición. Como ministra de Trabajo, cifras difíciles de ignorar

Publicado: 01 mar 2026 - 06:55
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. | Veronica Lacasa

La carta con la que Yolanda Díaz anunció que no concurrirá a las próximas elecciones generales cierra una etapa política y abre una incógnita. La lideresa de Sumar, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo durante una legislatura difícil, ha decidido apartarse de la primera línea electoral en un momento que ella misma define como de “excepcionalidad democrática y cambios profundos en todo el mundo”. No ha explicado del todo las razones. Sí ha reivindicado, en cambio, el legado.

La renuncia llega apenas unos días después de la presentación de la nueva coalición entre Izquierda Unida, Más Madrid, los Comunes y el propio Movimiento Sumar, un acto del que ya se mantuvo al margen. El gesto fue leído como un síntoma. El proyecto político que aspiraba a reordenar el espacio a la izquierda del PSOE nunca logró consolidar una arquitectura estable ni una identidad reconocible más allá del liderazgo de su fundadora. Las tensiones internas, la competencia territorial y la dificultad para articular una narrativa común desgastaron una iniciativa que nació con altas expectativas.

Sin embargo, si su trayectoria como líder de Sumar deja claroscuros, su etapa al frente del Ministerio de Trabajo ofrece un balance más sólido. En su despedida, Díaz reivindicó cifras que hace pocos años parecían inalcanzables: una tasa de paro por debajo del 10%, un crecimiento notable de la contratación indefinida tras la reforma laboral, una subida del salario mínimo del 66% desde 2018, el reconocimiento de derechos para las trabajadoras del hogar y una reducción significativa de la pobreza juvenil. Son datos que no pueden despacharse como propaganda.

España arranca 2026 con más ocupados que nunca y un 2,2% más de cotizantes, pero persisten la estacionalidad y la precariedad

Con un crecimiento del PIB del 2,8% en 2025, el mercado laboral cerró con un récord de ocupación y una creación de empleo intensa. En términos interanuales, el número de cotizantes ha aumentado un 2,2%, y el paro registrado en enero de 2026 es el más bajo para ese mes desde antes de la crisis financiera. Cuatro años después de la reforma laboral, el peso de los contratos indefinidos es muy superior al que era habitual en España, tradicionalmente marcada por una dualidad extrema entre trabajadores fijos y temporales.

Ahora bien, los datos de enero recuerdan que el mercado laboral español sigue siendo vulnerable a sus viejos fantasmas. La Seguridad Social perdió más de 270.000 afiliados y el paro aumentó en algo más de 30.000 personas tras el final de la campaña navideña y en un contexto de climatología adversa. No hay contradicción entre récords históricos y retrocesos puntuales: hay, más bien, una estructura productiva todavía muy dependiente del turismo, el comercio y la agricultura, sectores sometidos a ciclos cortos y a una fuerte estacionalidad.

Esa fragilidad no es menor. Las mujeres, sobrerrepresentadas en actividades estacionales y en el empleo a tiempo parcial involuntario, fueron especialmente afectadas por la destrucción de empleo en enero. También los jóvenes, muchos de ellos encadenando campañas y contratos breves pese al aumento formal de la estabilidad. La reforma laboral ha reducido la temporalidad clásica, pero no ha eliminado del todo la precariedad material: jornadas partidas, salarios ajustados y trayectorias laborales intermitentes siguen siendo la norma para amplias capas de la población. Ahí reside una de las claves para juzgar el legado de Yolanda Díaz.

@J_L_Gomez

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