“Era como mi hermana”, se defiende ante el juez la acusada del crimen de Leticia Sanabria

las declaraciones llegaron a su fin

Fátima insiste en su inocencia: “Leticia Sanabria era mi familia, una hermana para mí”. La acusada desmintió que tuviese problemas económicos y manifestó que le quedaban 2.000 euros al mes tras los gastos

Fátima A. declarando en la Audiencia Provincial por el crimen de Leticia Sanabria.
Fátima A. declarando en la Audiencia Provincial por el crimen de Leticia Sanabria. | Miguel Ángel

En el cuarto día del juicio por el crimen de Leticia Sanabria, la mujer paraguaya que apareció muerta en su casa de O Barco en septiembre de 2021, y tras terminar los interrogatorios de testigos, investigadores y peritos, este jueves la sesión acogió la declaración más esperada: la de la acusada. Fátima A. solo contestó a su abogado, Jorge Álvarez, e insistió en su inocencia, una postura que mantiene desde el día de los hechos: “Leticia era como de mi familia, para mí era como una hermana”.

La acusada, compañera de piso de la víctima con la que trabajaba en un club, dio su versión sobre lo que pasó el día de los hechos, el 10 de septiembre de 2021. Según su declaración, ella y Leticia llegaron pasadas las 3:00 horas del club, cenaron y cada una se fue para su habitación. “Siempre hago lo mismo, me pongo mis cascos y miro mi telenovela, estoy acostumbrada”, contó Fátima.

La propia mañana del día 10 se levantó temprano, salió de casa despacio para no molestar, fue a hacer recados y quedó en una cafetería con una amiga. Tras ello, volvió al piso y cuando llegó, continuó relatando la víctima, le pareció raro que Leticia no estuviese despierta. “Toqué en la puerta de mi amiga y no me contestó, abrí y lo primero que vi la ropa en el suelo. (…) Prendí la luz y mi amiga estaba en el suelo”, relató la acusada entre lágrimas, como se puede ver en las siguientes imágenes.

Además, también incidió en que se colaboró en todo momento con lo que le pedía la Guardia Civil. Al respecto, relató que los dos meses que transcurrieron entre los hechos y su detención estuvo en O Barco y localizable y que entregó voluntariamente su móvil a los agentes sin haber borrado nada previamente.

Situación económica

Las acusaciones defienden que el móvil del crimen es económico. Al respecto, diferentes testigos relataron en el juicio que la acusada debía bastante dinero a la víctima y alguno dio incluso cantidades: 11.000 euros. “No tenía problemas económicos, después de mis gastos me quedaba con 2.000 euros limpios. Yo no tenía que mandar mucho dinero a mi familia”, aseguró tajantemente Fátima.

Sin embargo, sí que señaló que Leticia le comentó que su padre y su madre solo querían dinero. Preguntado por su abogado si la víctima estaba agobiada por tener que mandar dinero a su familia, respondió que “muchísimo”. Fátima incluso indicó que Leticia nunca dejaba dinero para sí misma y ella le llamaba la atención y le aconsejaba que guardase. “No se lo decía con maldad”, apuntó.

Los diferentes testigos retrataron una relación entre la acusada y la víctima asegurando que Fátima ejercía dominación sobre Leticia. “No tenía intención de controlarla, solo lo hacía para protegerla”, matizó la acusada. Respecto a su carácter, que algunos testigos definieron como fuerte, la acusada lo admitió. “¿Cómo no voy a tener carácter después de todo lo que viví? Este mundo en el que vivimos (el de la prostitución) es algo que nadie puede entender, no tengo carácter para hacer daño a nadie”, indicó. En este sentido, dijo que “tengo mi carácter porque si tú eres floja en este mundo todos te vacilan, abusan de ti, si no tienes un carácter fuerte pueden ocurrir muchas cosas”.

Fátima contó que llegó a España en 2007 con apenas 17 años procedente de Nigeria, donde vivía “muy mal”. “Sabía a lo que venía”, aseguró. También recordó la primera vez que conoció a la víctima. Fue un día en el que ella estaba sentada y a su lado se sentó una chica en el suelo. Era Leticia y a partir de ahí establecieron una amistad.

Conclusiones

La declaración de la acusada fue la última de un juicio que está llegando a su fin. Este viernes será la última jornada, en la que únicamente hablarán el fiscal, la acusación particular y el abogado de la defensa para exponer sus conclusiones. Se espera que el lunes se le entregue al jurado popular el objeto de veredicto y estos se encierren a debatir hasta emitir su dictamen.

La llamada a Emergencias: “No respira, está muerta”

Antes de la declaración de la acusada se reprodujeron los audios de la llamada al 061. Primero se escucha a una amiga de Fátima avisar al personal de Emergencias que ocurre un problema con su amiga, aunque no lo detalla muy bien. Pocos segundos después, invaden de repente unos gritos que no paran de repetir: “Está muerta, está muerta”. A partir de ahí la conversación es confusa, pero en un momento dado se escucha: “No respira, está muy fría”.

Tras ello, un sanitario le da indicaciones sobre lo que tiene que hacer hasta que llegue un médico. También se exhibió una segunda llamada en la que la amiga de la acusada se queja de lo que tarda en llegar la ambulancia, contestándole la operadora que se encuentra de camino.

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