BORRASCA LEONARDO
18 días de lluvia

La incompletitud de las conversaciones de Jácome

CRÓNICA

Existen verdades no demostrables y preguntas sin respuesta, tal como defendía Gödel en su teorema de la incompletitud, una lógica en la que parecen ampararse los hechos recogidos en los audios de Jácome, impunes hasta el momento.

Publicado: 06 jul 2025 - 07:00 Actualizado: 06 jul 2025 - 23:06
El alcalde Gonzalo Pérez Jácome y el concejal Francisco Lorenzo en la sede de Infraestructuras
El alcalde Gonzalo Pérez Jácome y el concejal Francisco Lorenzo en la sede de Infraestructuras | La Región

Han pasado más de dos años desde que La Región publicó las grabaciones en las que el alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, atribuía adjudicaciones a dedo a cambio de cobros en B, entre otros asuntos de dudosa legalidad y más que cuestionable moralidad. Se contrastó su validez y pasaron por un peritaje forense de audio para analizar “con criterios objetivos su integridad y su autenticidad”. Dicho informe, como los audios, se puso a disposición judicial. Ahora sabemos que la jueza se ve en la obligación de no dar por válido un ilustrativo audio para investigar a Jácome por presunto cohecho, tráfico de influencias y prevaricación administrativa por no ser una escucha autorizada o captada por los intervinientes.

Los audios quedan invalidados, aunque en ellos se dice lo que se dice y ya nadie lo niega. Ni siquiera Jácome que, con su verborrea habitual, se defendió inicialmente argumentando que era un burdo montaje a base de fragmentos de su voz editados con IA -cabe recordar la rocambolesca rueda de prensa que celebró en el Concello y a la que asistieron medios locales y también nacionales, para difusión de una ejemplar “marca Ourense”-, aunque posteriormente dejó de lado la tesis de la manipulación y hasta presentó una denuncia contra La Región y La Voz de Galicia por “revelación de secretos”. De este modo, él mismo daba validez a las grabaciones. Si son un montaje, ¿cómo pueden revelan secretos? Y es que “la vida se contradice tanto, que uno se las arregla como puede con la vida”, decía Saint-Exupéry en “Vuelo nocturno”.

Sólo unas horas después de que La Región difundiera el primer audio comprometedor, la noche del 5 al 6 de mayo de 2023, los que “volaron” para personarse en la sede de Infraestructuras fueron el concejal Francisco Lorenzo y el propio alcalde. Una vez más, Jácome era grabado y fotografiado. Lorenzo, conocido como “el conseguidor”, salía de las oficinas con una abultada mochila. Esos movimientos también fueron puestos en conocimiento de los ourensanos sólo a través de la prensa, porque no hubo reacción de oficio en ninguna instancia judicial; aunque curiosamente sí tuvieron que declarar los periodistas a raíz de la denuncia de Jácome por un delito de “revelación de secretos”. A día de hoy, no consta aclaración sobre qué hacían en Infraestructuras avanzada la noche, ante la duda de si “consiguieron” documentación sensible o relacionada con las prácticas que irían desvelando los audios en días posteriores.

Su transcripción permitió conocer mejor el estilo de gestión de Jácome, así como el manejo de las cuentas de su partido. Su escucha es un auténtico viaje sonoro por los tejemanejes para la captación de fondos de DO a través de donaciones, la colocación de afines en plazas públicas, el plan para atribuir una multa de tráfico de la alcaldía en Samil a dos funcionarios o un manual sobre cómo gestionar el dinero negro y su blanqueo: “si metes el palo, mételo a lo grande”, recomendaba.

Desde entonces, el alcalde ha seguido gestionando cifras millonarias, amparado en la lentitud judicial y sostenido por la inactividad de la oposición. Los partidos políticos, obligados a velar por la gestión de lo público, podrían haberse personado como acusación popular o incluso particular en la denuncia interpuesta por la Fiscalía, pero como el que oye llover fomentando una sordera colectiva preocupante. La decisión judicial sería la misma, pero hoy se habría ganado en control y transparencia porque los partidos personados podrían acceder a la documentación recabada por la investigación policial. Una claridad siempre sana de cara a los ciudadanos cuando no hay nada que esconder. Y de este modo, todo sería más medible y menos opinable, tal como él diría.

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