Jesús Criado y Martín Carral, en Ourense: “El lobo es el veterinario del monte ourensano”
EXPERTOS COORDINADORES
El lobo ibérico se enfrenta a amenazas relacionadas con su interacción con el ser humano. Su rol en el ecosistema lo convierte en un biorregulador de fauna como corzos y jabalíes, que a su vez provocan accidentes automovilísticos en carretera.
El lobo ibérico actúa como un potente saneador de los bosques ourensanos. La especie lucha contra su propia fragilidad genética, oscilando entre la protección total y la persecución.
Sobre estos y otros particulares de interés versó ayer la jornada expositiva sobre la situación del lobo ibérico en el centro cultural Marcos Valcárcel, coordinada por los expertos Jesús Criado y Martín Carral, ambos miembros de la asociación Grupo Lobo.
Control de especies
“A nivel de número, la salud de la especie es buena, pero presenta los mismos problemas que en el resto de España en cuanto a deriva genética. La persecución que sufrió la especie en los años 70 provocó un cuello de botella genético importante. En los últimos 200 años el lobo ibérico se ha acantonado en el noroeste de España, lo que ha provocado una disminución en cuanto a su distribución. Aunque es difícil precisar una cifra, un estudio habla de 130 ejemplares en toda la provincia”, señala Jesús Criado.
En cuanto al rol ecosistémico del lobo ibérico en Ourense, el experto destacó: “El lobo realiza un importante control de herbívoros. Sin él los bosques envejecen, pues los herbívoros no dejan brotar árboles nuevos. Luego, cuando el lobo caza no siempre come toda la presa, y esos restos son aprovechados por otras especies como el zorro o las aves rapaces. También hay que destacar su incidencia en los accidentes de tráfico: depreda corzos y ciervos, lo que hace que estadísticamente son menos especies a cruzar carreteras, y por tanto, menos accidentes.
El lobo es el veterinario del monte ourensano y de todos los montes en el sentido de que también depreda al jabalí, que puede ser portador de bacterias o virus como el de la peste porcina. En este sentido no hace magia, pero sí es cierto que actúa como un elemento de equilibrio considerable”, remarcó Criado.
Por su parte, Martín Carral, fotógrafo de fauna salvaje vinculado a la asociación Grupo Lobo, comentó: “La mejor forma de preservar al lobo ibérico es dejarlo tranquilo, saber apreciarlo, poniendo en valor el patrimonio natural que tenemos diferentes concellos de toda la provincia. Yo mismo, cuando tengo enfocado a un ejemplar con mi cámara, lo que experimento es una felicidad indescriptible; tengo la sensación única de estar viendo la vida de verdad, sin filtros, tal cual es, bella y dura”.
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