José Antonio Álvarez Caride: “La digitalización temprana y sin matices no convence a las familias”
VUELTA AL COLE
A escasos días para la vuelta al cole, José Antonio Álvarez Caride, presidente de la Federación Provincial de Anpas (Asociacións de Nais e Pais) Públicas de Ourense, analiza las claves para este curso escolar
Con el inicio de un nuevo curso escolar, las preocupaciones de las familias ourensanas vuelven a centrar el debate educativo. José Antonio Álvarez Caride, presidente de la Federación Provincial de Anpas (Asociacións de Nais e Pais) Públicas de Ourense, realiza una radiografía antes de volver a las aulas.
Pregunta. ¿Cómo se encuentran las instalaciones educativas de cara al inicio de curso?
Respuesta. Es cierto que se van haciendo reformas dentro de las propias aulas y espacios comunes. Sin embargo, desde las familias seguimos viendo que estas inversiones se concentran sobre todo en el interior de los edificios y que los patios, las pistas exteriores y las zonas de recreo, que son las que más sufren el paso del tiempo y el uso diario de cientos de niños, quedan en un segundo plano. Es un mantenimiento que avanza, pero de forma desigual y siempre a remolque de las demandas de las anpas y las direcciones de los centros.
P. ¿Cuál diría que es la necesidad más urgente para los centros de la provincia?
R. Si tuviésemos que priorizar, diríamos que es doble. Por un lado, resolver de una vez el reparto de responsabilidades y recursos en los servicios de conciliación (comedor y madrugadores), que hoy recaen en gran medida sobre las anpas sin los medios ni el respaldo económico necesarios; y por otro, consolidar el refuerzo de especialistas de apoyo - Pedagogía Terapéutica (PT) y Audición y Lenguaje (AL)- al ritmo que realmente demanda el aumento de necesidades educativas especiales. A esto se suma, con menor urgencia pero de forma constante, la puesta al día de patios y espacios exteriores.
P. Habla de una falta de respaldo en los servicio de conciliación por parte de las administraciones
R. Durante años, la Federación contó con un convenio específico con el Concello de Ourense para sostener los precios del comedor sin repercutirlos en las familias, aunque ese dinero solía llegar con retraso, obligando a la Federación a adelantar el gasto de su propio remanente. Actualmente, esa partida ha desaparecido de los presupuestos municipales, sin que se nos haya explicado el motivo.
P. La bajada de la natalidad ya afecta a los colegios de la ciudad. ¿Cómo viven esta situación las familias que sí tienen hijos que llevar al colegio?
R. Para las familias que sí tienen hijos escolarizados, se traduce en una sensación de incertidumbre constante por no saber si su unidad se mantendrá el curso siguiente, ver cómo se reagrupan clases o se fusionan niveles, y una defensa activa de plazas y centros en el rural, que son los primeros en notar el golpe demográfico. Aun así, hay que destacar que gracias a los acuerdos alcanzados con la administración se ha logrado frenar el cierre de centros que hace unos años era mucho mayor, y se ha reforzado el profesorado de apoyo pese a la caída del alumnado.
P. ¿Cómo está afectando el encarecimiento del coste de vida en la participación del alumnado en actividades extraescolares?
R. En nuestro caso, sí hemos visto afectado el número de alumnos apuntados a las extraescolares que ofertamos. Se ha reducido de forma considerable en los últimos cursos. Los datos generales respaldan esta percepción. El gasto escolar medio por alumno ha vuelto a subir este curso y las actividades extraescolares suponen ya unos 70 euros mensuales de media en la enseñanza pública, a los que se añaden los gastos de comedor y material. La consecuencia que vemos desde las anpas es que, cuando hay que recortar gastos en casa, las extraescolares son de las primeras partidas en caer, precisamente aquellas actividades que más favorecen la socialización, la conciliación familiar y, en muchos casos, la igualdad de oportunidades.
P. Las familias llevan años reclamando más especialistas en Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje. ¿Qué va a suponer su incorporación este año a más centros?
R. Es un avance que valoramos positivamente, sobre todo en un contexto de bajada de natalidad en el que sería fácil justificar lo contrario. Pero desde las familias insistimos en que el crecimiento de las necesidades educativas especiales y de los diagnósticos no está siendo igual de rápido. El refuerzo llega, pero siempre por detrás de la demanda real que trasladan los centros y las propias familias.
P. En Galicia existe un debate sobre el proyecto E-Dixgal. ¿Cuál es la postura de las familias ourensanas sobre la digitalización temprana frente a los libros de texto tradicionales y la gestión de los móviles?
R. Estamos en pie de guerra con E-Dixgal. Es cierto que cada vez son más los centros que salen del sistema o que vuelven, aunque sea parcialmente, al modelo tradicional, y con el sistema híbrido actual creemos que en el futuro la mayoría acabará volviendo al libro de texto en papel. Las familias de Ourense llevamos tiempo trasladando que la digitalización temprana y sin matices no convence, y se reclama un modelo equilibrado entre pantallas y papel.
P. A menudo cuesta encontrar voluntarios para las directivas. ¿Es el caso de las anpas ourensanas?
R. En los centros urbanos la situación es algo más llevadera, pero en el rural, donde cada vez hay menos alumnado, sostener un anpa se convierte en un ejercicio de resistencia que depende, muchas veces, de la buena voluntad de un puñado de familias.
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