Ourense rinde tributo al fotógrafo José Suárez en el centro cultural Marcos Valcárcel

ALARICANO

El centro cultural Marcos Valcárcel acoge una muestra del fotógrafo alaricano José Suárez, uno de los fotógrafos insignes del siglo XX

Público ourensano interctuando en la exposición “José Suárez (1902-1976)” en el Valcárcel.
Público ourensano interctuando en la exposición “José Suárez (1902-1976)” en el Valcárcel. | Miguel Ángel

La exposición fotográfica “José Suárez (1902-1976)” constituye el segundo acto de justicia trascendental con el artista alaricano luego de que la Real Academia Galega de Belas Artes instituyera para este 2026 dedicar a su figura el Día das Artes Galegas. Durante la inuguración de la muestra ayer en el Centro Cultural Marcos Valcárcel, el presidente de la Diputación, Luis Menor destacó que la obra de Suárez “é moito máis ca unha proposta cultural”, “trátase dun autor que fixo da súa cámara unha ferramenta de respecto, análise e comprensión profunda do ser humano”.

La muestra homónima de 154 fotografías acerca al gran público a la intimidad y la fuerza de una obra que retrató el alma de Galicia, situando la sobriedad y la intención poética por encima del folklore. Carlos Bernárdez, comisario de la exposición, señaló: “A trascendencia da figura de Suárez é que no contexto da fotografía do seu tempo, a nivel galego e a nivel internacional, é unha figura de referencia. El utilizou a técnica fotográfica vinculada cos movementos de vangarda, moi preocupado por construír a fotografía desde planos moi nítidos, desde o pormenor, desde unha aproximación que é antitópica, completamente inusual”.

Un alaricano universal

La figura de José Suárez, que tras su fallecimiento cayó en un olvido relativo, fue revalorizada por el crítico catalán Joan Fontcuberta en su exposición de 1984 “Vanguardias fotográficas en España 1920–1945”. Según el albacea de su archivo, su sobrino Xosé Luís Súarez, “a partir de entonces puso un pie en la historia fotográfica del estado Español”. Las piezas representan una autobiografía encubierta; desde sus primeros trabajos en 1932 (marcados por su amistad con Miguel de Unamuno), hasta la obra producida pocos años antes de su muerte. Intermedian su producción su serie “Mariñeiros” de 1936; las piezas producidas durante su exilio en Argentina y Uruguay entre 1937 y 1950; los testimonios gráficos de su viaje al Japón en 1953 y la influencia de la espiritualidad nipona en su propuesta conceptual. De esta última etapa es reseñable su amistad con el cineasta Akira Kurosawa y su estudio del minimalismo en el teatro Noh.

José Suárez, regresó a su Allariz natal en 1959. Su último gran trabajo fue una serie sobre La Mancha en 1965. Su sensibilidad y talento lo han convertido en una figura ineludible para las artes visuales gallegas y universales.

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