CAMPANA EXTRACTORA
Trasladado al CHUO tras inhalar el humo de un incendio en avenida de Zamora
"dejadez manifiesta"
El conflicto del parking de San Antonio sigue vivo. El supuesto cierre rotatorio de julio de 2025, exigido por sentencia judicial para frenar el uso privado del subsuelo público, ha derivado en una nueva batalla. La parte ejecutante denuncia un falso cierre y exige el precinto policial. Un informe de la Inspección Municipal revela que la actividad nunca cesó. La empresa sustituyó los carteles por letreros de “Aparcamiento privado” y habilitó lectores de tarjetas en los sótanos -2 y -3. En un escrito de esta misma semana, el abogado de la ejecutante, Antonio Feijoo Miranda, ha acusado a la empresa de seguir alquilando las plazas a particulares, tildando la maniobra de “burla total a la sentencia”.
Las críticas apuntan a la “dejadez manifiesta” del Concello, donde paradójicamente el alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, fue el impuslor original de la denuncia. La acusación reprocha que el Consistorio dilata la ejecución y que solo tras un ultimátum judicial en marzo avanzó en la publicación de edictos en el BOE para las notificaciones fallidas.
Ahora, la ejecutante exige al juez que multe al alcalde si no acredita la orden de desalojo para todos los afectados. Esto incluye a los propietarios privados del primer sótano (planta -1), cuyo acceso nunca se había bloqueado. Además, reclama enviar a la Policía Local para precintar las plantas inferiores.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
CAMPANA EXTRACTORA
Trasladado al CHUO tras inhalar el humo de un incendio en avenida de Zamora
LUCHA CONTRA EL CÁNCER
David Aramburu, del Campus de Ourense a la vanguardia oncológica de Nueva York
DÍA DE TODOS LOS SANTOS
Galería | Los ourensanos acuden a los cementerios para visitar a sus seres queridos
Lo último
ACCIDENTE DE TRÁFICO
Un herido al salirse de la vía en la OU-533 a su paso por Viana do Bolo
ELECCIONES PRESIDENCIALES
Iliana Yotova se convierte en la primera mujer elegida presidenta de Bulgaria
Benito Iglesias
¡El brutal coste de la incompetencia!