El turno de oficio perdió 1 de cada 5 abogados en los últimos tres años

CAÍDA DE PROFESIONALES

Las bajas retribuciones, la falta de derechos laborales y el escaso relevo generacional ponen en riesgo la justicia gratuita en Ourense

Una de las concentraciones del turno de oficio a las puertas de los juzgados.
Una de las concentraciones del turno de oficio a las puertas de los juzgados. | La Región

La merma de abogados que prestan justicia gratuita en la provincia en los últimos tres años es alarmante. Mientras en 2023 había 326 letrados adscritos al Turno de Oficio, actualmente quedan 260, es decir, un 20,2% menos. Esto se traduce en que se han perdido uno de cada cinco profesionales.

Dos son los factores que explican fundamentalmente esta pérdida. Por un lado la huelga iniciada por los profesionales del Turno de Oficio a finales de 2023 para reivindicar unas condiciones dignas y por otro la falta de relevo generacional.

Respecto a la primera, varias manifestaciones en estos tres últimos años recorrieron las calles de la ciudad pidiendo mejores condiciones de trabajo, hasta el punto de llegar muchos abogados a no acudir a los juicios en señal de protesta. Incluso alguno de ellos recibió una sanción económica por el plantón.

Entre las reivindicaciones están retribuciones justas o que se regule el derecho a vacaciones y a las bajas. Además, continúan reclamando una pasarela para todos los profesionales a la Seguridad Social que les permita tener pensiones dignas.

Estas manifestaciones solo fueron la punta del iceberg de un hastío que llevaba años produciéndose, el cual derivó en que algunos letrados optasen por abandonar el Turno de Oficio.

Más allá de la pérdida de efectivos en general, la merma fue notable en la especialidad de violencia de género. En solo tres años, ha pasado de tener 109 abogados a apenas 74, un 32,1% menos. Un dato preocupante cuando precisamente los delitos contra la mujer están al alza en los últimos años.

Falta de relevo

El otro gran problema es la falta de relevo generacional. “Cuando yo me colegié se hacían tres juras al año de 20 compañeros cada una y ahora estamos haciendo una al año de diez compañeros, con suerte”, señala Marta Gómez, decana del Colexio da Avogacía de Ourense.

Al respecto, explica que hay muchos licenciados, pero no que quieran ejercer por cuenta propia, escogiendo otras opciones como trabajo para bancos, empresas o la carrera funcionarial.

Esta falta de relevo generacional castiga al servicio de justicia gratuita, especialmente en las villas y pueblos. Uno de los ejemplos más paradigmáticos está en el partido judicial que conforman Carballiño y Ribadavia, donde la última incorporación al Turno de Oficio se produjo hace cinco años.

Fue Andrea Lama (Ribadavia, 1991), quien en 2021 decidió que era el momento de dejar Ourense y volver a su pueblo a trabajar. “Creo que había esa necesidad de asistencia y por eso siempre quise volver. No considero que una persona para consultar un tema sea necesario que se desplace a Ourense, puede hacerlo aquí tranquilamente con un profesional”, explica.

Por ello, con 30 años decidió abrir su propio despacho. “Para mí ha sido un desarrollo bastante progresivo. Los primeros años fueron difíciles, pero ahora la verdad es que estoy muy contenta. Tengo clientes que están muy satisfechos con mi trabajo e incluso del Turno de Oficio han contactado conmigo a posteriori de manera particular porque les ha gustado el trato que les he dado, cómo he llevado su caso y demás”, señala Lama.

Ella siempre quiso pertenecer al Turno de Oficio porque le gusta “hacer ese tipo de labor”. Sin embargo, señala que las condiciones no son las mejores: importes bajos, sin horario definido, muchas horas, trabajo los fines de semana o guardias cada cuatro días.

Al respecto, la compensación económica por llevar un caso penal que dura mínimo dos años es de apenas 442 euros. “Al final son muchas actuaciones, porque tienes que ir a las declaraciones como investigado, las declaraciones del denunciante, todas las testificales que se practiquen, después tienes que presentar escrito de defensa, ir a la audiencia preliminar y, si no hay acuerdo, ir a juicio”, explica Andrea Lama.

Además, señala que por este servicio no cotizan. “Nosotros estamos prestando una función pública, entonces tendríamos que ser como un personal asimilado al personal público, pero no, nosotros solo cotizamos por el autónomo que pagamos. Nada más”, indica. Pese a estos inconvenientes, ella decidió apostar por la justicia gratuita y por el rural, con su propio despacho.

Contenido patrocinado

stats