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BODY PAINTING
La piel puede convertirse en un lienzo, una herida abierta, el rostro envejecido de un personaje o la superficie de una criatura que nunca ha existido. Yolanda Gómez trabaja en ese territorio, el de los efectos especiales prácticos y la caracterización, donde brochas, pigmentos, prótesis y silicona son las herramientas para hacer realidad cualquier idea.
Su camino hacia esta especialidad comenzó en uno de los momentos más difíciles de su vida. Durante la pandemia, mientras superaba un cáncer, encontró en el maquillaje una vía de exploración. Procedía del mundo de la estética y contaba con una base técnica, pero aquel difícil contexto le dio tiempo para investigar, probar materiales y experimentar sobre su propio cuerpo. De aquel proceso nació una pasión que terminó transformándose en profesión.
Desde entonces ha ampliado su trabajo a disciplinas como el maquillaje artístico, la caracterización audiovisual, los efectos especiales, las prótesis y el body painting. Esa versatilidad es la que considera su principal rasgo diferencial. “En Galicia no hay nadie como yo”, asegura al referirse no solo a la variedad de trabajos que puede realizar, sino también a una manera propia de combinar técnicas y conocimientos. Su formación estética influye en la elección de los colores, el acabado y la construcción completa de cada personaje. Una transformación puede comenzar con un boceto y concluir muchas horas después sobre la piel. Gómez ha realizado demostraciones de caracterización y trabaja también en producciones audiovisuales. Actualmente participa en varios rodajes y proyectos simultáneos que la obligan a desplazarse continuamente.
El body painting representa una de las expresiones más espectaculares de su trabajo, pero también una de las más exigentes. Gómez se proclamó ganadora nacional de esta disciplina en el certamen Jesal 2026, un reconocimiento que llegó después de una experiencia que define como estimulante, compleja y físicamente dura. Las sesiones pueden prolongarse durante muchas horas, mientras las modelos permanecen inmóviles y, en ocasiones, de pie. “La tensión y el cansancio pueden hacer que lleguen incluso a desmayarse”, explica.
Ahora desarrolla su actividad en Ourense dentro de Estilo Único, un proyecto compartido con otra profesional. Gómez se ocupa del maquillaje, los efectos especiales y la caracterización, mientras su socia ofrece servicios vinculados a los masajes y al bienestar. El espacio concentra bajo un mismo techo trabajos relacionados con el cuidado y la transformación corporal.
Su objetivo es seguir ampliando un oficio todavía poco visible en Galicia. Detrás de cada trabajo hay horas de diseño, pruebas y aplicación. El resultado puede durar apenas una escena o quedar reducido a una fotografía, pero exige técnica, precisión y una resistencia que rara vez se percibe.
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