La Zona de Vinos de Ourense se abre a una nueva generación de hosteleros
NUEVAS OFERTAS
La progresiva profesionalización del sector y nuevas nacionalidades añaden variedad a la oferta gastronómica local de la Zona de Vinos de Ourense
La conocida como zona de Os Viños de Ourense abriga, según el Registro de Empresas y Actividades Turísticas (REAT), 161 bares, 15 cafeterías y 33 restaurantes. Representan entre la tercera y la quinta parte de la hostelería local; en la práctica, son el auténtico corazón gastronómico y social de la ciudad.
“Los Vinos de Ourense han sido, son y serán un motor muy importante dentro de la gastronomía de la provincia”, sentencia José González, gerente del restaurante Atarazana y una de las voces experimentadas del lugar. Sin embargo, ese motor lleva años inmerso en una profunda metamorfosis: un proceso de renovación que está trayendo nuevos rostros, otras culturas culinarias y modelos de negocio adaptados a los nuevos tiempos.
En una época donde la hostelería suele mirar de reojo al visitante, en la zona de Vinos el diagnóstico es claro: el sustento real no viene con la maleta. “El turismo en Ourense es de paso, de un día o dos. El fuerte suele concentrarse en 15 días de julio y el mes de agosto, pero ningún negocio puede basarse en eso”, explica González. “Yo valoro muchísimo —añade— a la gente local, a la de Ourense, que es de la que vivimos realmente todo el año”.
Adaptación ourensana
Bajo esta premisa, la nueva camada de empresarios hosteleros ha sabido adaptarse a la idiosincrasia del tapeo ourensano. La fórmula predominante combina una carta base tradicional, que permite al cliente encontrar los clásicos en casi cualquier barra, con una o dos propuestas distintivas por local. De este modo, se fomenta y respeta la histórica costumbre de alternar entre distintos establecimientos durante la misma jornada.
Para la veteranía del sector, esta revitalización se explica principalmente por dos fenómenos interconectados. El primero es la cantera profesional. La Escuela de Hostelería de Vilamarín está jugando un papel decisivo en la cualificación del personal, tanto en cocina como en sala. “La mano de la escuela se nota muchísimo y está ayudando a elevar el nivel del sector”, apunta el gerente de Atarazana.
El segundo factor clave tiene acento internacional. La llegada e integración de profesionales procedentes de Latinoamérica está redefiniendo las barras y las cocinas del casco antiguo. Un ecosistema hostelero que se reinventa desde dentro, combinando la veteranía de siempre con la energía de quienes acaban de llegar.
Lo que empezó como un relevo en los puestos de trabajo se ha convertido en una vía de emprendimiento directo. “Están cogiendo experiencia, adaptándose a nuestras costumbres y nosotros a las suyas, dando el salto a la gerencia de nuevos locales”, señala González.
Esta multiculturalidad ha enriquecido la oferta culinaria en la ciudad con la irrupción de cocinas como la peruana, la mexicana o la japonesa. “Perú, por ejemplo, está aportando muchísimo en gastronomía. Todo lo que venga a sumar es beneficioso para el conjunto”, añade.
Pese al dinamismo de esta nueva etapa, el sector coincide en que el entorno debe acompañar la evolución de los negocios. Para consolidar el atractivo del barrio y proteger su actividad comercial, los hosteleros piden poner el foco en la mejora de determinados servicios públicos, especialmente en lo relativo al refuerzo de los servicios de limpieza tras los picos de ocio nocturno del fin de semana.
Luces y sombras de los pisos turísticos en la oferta de bares
La proliferación de pisos turísticos en el Casco Vello divide a los vecinos, pero deja una doble lectura en el sector. Por un lado, se reconoce su papel clave en la recuperación del patrimonio: “El 90% de lo que se ha rehabilitado en el casco histórico seguiría en ruinas si no fuera por este tipo de alojamientos”, defiende González. Sin embargo, este perfil de visitante ha modificado los hábitos de consumo. El gasto se traslada de las barras de los bares a las cajas de los supermercados y comercios de barrio.
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