Los recuerdos de la infancia unen generaciones en Piñor

ACTIVIDADES DE VERANO

Padres del campamento Diververán en Piñor compartieron con los más pequeños anécdotas de su niñez

Los niños atendieron a las historias con las que los adultos recordaron su pasado.
Los niños atendieron a las historias con las que los adultos recordaron su pasado. | Lucía Otero

¿Os acordáis de la primera vez que vuestros padres os hablaron de su infancia? ¿Y de la última ocasión en la que vosotros recordasteis la vuestra? Escuchar las vivencias de los demás y regresar a las propias es para Tania Rodríguez, educadora social del Concello de Piñor, una forma de aprendizaje que ha querido reivindicar con la iniciativa “Regreso ó pasado”.

Abrieron una ventana a su pasado para contarles cuáles eran sus juegos favoritos

En colaboración con la Concellería de Cultura y el programa de conciliación Diververán, la actividad reunió ayer a tres padres de los niños del campamento para retroceder varias décadas atrás y compartir con ellos los recuerdos más importantes de cuando eran pequeños. La máquina del tiempo fue el Centro Cultural Arenteiro, donde, a las 12,00 horas, esos tres padres, acompañados de la concejala de Cultura, Eva Fernández, recibieron a los participantes de Diververán. Allí les abrieron una ventana a su pasado para contarles cuáles eran sus juegos favoritos, la profesión con la que soñaban en su infancia, la travesura más divertida que hicieron o el momento de aquella etapa que recuerdan con más cariño.

Mientras escuchaban aquellos relatos, los niños y niñas, de entre 3 y 11 años, fueron descubriendo hasta qué punto ha cambiado el mundo. Conocieron una realidad entonces desprovista de pantallas, con un ritmo de vida menos sedentario y en la que existían costumbres impensables hoy en día. El objetivo de Tania Rodríguez era acercar a los niños a la infancia de los adultos y mostrarles que nadie ha sido perfecto, ni antes ni ahora. “Queremos que os nenos vexan que os seus pais aprenderon equivocándose”, explica la educadora social.

Que los tiempos han cambiado fue una de las primeras reflexiones de Marcos Vázquez, padre de Ainhoa y Sofía, de 8 y 10 años. Natural de San Cristovo de Cea, recordó una niñez en la que aprendió a divertirse sin pantillas y quiso transmitir a sus hijas que “non podemos depender dun aparato para pasalo ben”. Su testimonio enlazó con la idealización de la vida adulta, y la importancia de relativizar los sueños infantiles. Una idea con la que coincidió Santiago González, padre de Carla y Yago, de 9 y 7 años. De pequeño soñaba con ser veterinario y hoy ejerce como policía, la misma profesión a la que aspira su hijo.

Mari Luarces, la madre de Ainhoa y Sofía, evocó por su parte una infancia “moi tranquila, pero moi feliz”, entre unha aldea próxima a Silleda y O Carballiño, siempre a la espera de reencontrarse con su familia durante las vacaciones.

Los relatos despertaron la curiosidad de los más pequeños, que no dejaron de hacer preguntas durante la actividad, en la que los adultos revivieron su pasado por un día y los niños abrazaron su infancia desde una nueva perspectiva.

Marcos Vázquez, Padre de Ainhoa y Sofía
Marcos Vázquez, Padre de Ainhoa y Sofía | Lucía Otero
“Non cumplir os soños da infancia non é un fracaso, senón un cambio de dirección na vida”
Santiago González, padre de Yago y Carla
Santiago González, padre de Yago y Carla | Lucía Otero
“Penso que hoxe os nenos son menos creativos que antes no mundo do rural á hora de xogar”
Mari Luarces, madre de Ainhoa y Sofía
Mari Luarces, madre de Ainhoa y Sofía | Lucia Otero
“De nena, case non durmía das ganas de ver aos meus curmáns e xogar ás cocinitas con terra”

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