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El primer café | Miércoles, 3 de junio
LA FUERZA DE LOS LIBROS
La Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local establece ocho servicios básicos que las entidades locales deben prestar: alumbrado público, cementerio, recogida de residuos, limpieza viaria, abastecimiento de agua potable, alcantarillado, acceso a núcleos de población y pavimentación de vías. Si bien estas prestaciones son básicas para garantizar la salubridad y habitabilidad, existen otros servicios que entendemos como esenciales, como es el caso de la Policía Local, bomberos o Protección Civil, o las propias bibliotecas municipales.
A diferencia de las ciudades, donde las actividades culturales impulsadas por los concellos se combinan con iniciativas surgidas del ámbito asociativo o de diversos colectivos, en muchas villas de la provincia el número de asociaciones se reduce drásticamente, por lo que el abanico de eventos depende en muchos casos de programas procedentes de administraciones provinciales, autonómicas o estatales.
Es en ese espacio donde las bibliotecas públicas juegan un papel clave, al complementar el préstamo de libros o material audiovisual y las salas de estudio con el impulso de actividades culturales como presentaciones, o de iniciativas de fomento de la lectura entre los más jóvenes, que tienen en este servicio municipal una puerta abierta a los libros.
La biblioteca pública municipal de Verín abrió inicialmente en la Casa Consistorial, para posteriormente trasladarse al edificio que había ocupado en la villa el colegio de los Hermanos de La Salle. Tras un periodo en que permaneció cerrada, el servicio municipal reabrió en 2006, y desde entonces trabajan en la biblioteca Vicente Justo y Aurora Prieto.
En estos 20 años con ellos al frente han destacado sus iniciativas culturales, con presentaciones y eventos, y a favor del fomento de la lectura entre los jóvenes verinenses. Con estas últimas han obtenido el premio nacional María Moliner en diversas ocasiones, así como el de la Federación de Editores.
Este espacio en el centro de la villa, que además de prestar libros cuenta con varias salas de estudio, fue el lugar escogido por el autor “best seller” Pedro Feijoo para escribir buena parte de su última novela, “Donde nacen las bestias”.
No fue hasta el año 1954 cuando surge la idea de crear una biblioteca en la capital antelana, en una sesión plenaria de carácter extraordinario durante el mandato de Jesús Carlos Romero Nieto, según cuenta Edelmiro Martínez, siendo instalada en la antigua Casa Consistorial. Fue unos años después, entre 1956 y 1957, cuando se construye un edificio destinado únicamente a la biblioteca, donde permaneció hasta la construcción de la Casa da Cultura, espacio en el que aún se encuentra hoy.
En los últimos años, la biblioteca municipal Antelana ha sido objeto de mejoras, ofreciendo servicio hasta 10 horas al día a los vecinos. Además, acostumbra a ser el espacio elegido para realizar presentaciones y actividades culturales en la villa limiá.
La biblioteca municipal de O Barco, que desde 2004 ocupa una planta baja de la calle Academia Dequidt, comenzó su andadura allá por 1957 en la planta baja del antiguo Consistorio. Empezó siendo denominada Menéndez Pidal, un nombre que poco después de su desembarco en su actual ubicación era sustituido, pasando a ser conocida por el nombre del poeta valdeorrés Florencio Delgado Gurriarán. Con un fondo bibliográfico de aproximadamente 24.000 volúmenes, sus instalaciones acogen numerosas actividades, como las visitas de colegios, la presentación de libros, los juegos infantiles del Samaín o el programa “Leer conta moito”, entre otras.
La biblioteca municipal de Ribadavia constituye un servicio esencial para la ciudadanía, actuando como un espacio de acceso a la información, la cultura y el conocimiento. Ofrece préstamo de libros y materiales audiovisuales, acceso a internet, consulta en sala y asesoramiento lector.
Pero, además, desarrolla una intensa labor cultural, con una media de 40 actividades anuales. Impulsa proyectos de animación a la lectura vinculados a la igualdad, la Agenda 2030 o las Letras Gallegas. Su trabajo ha sido reconocido con nueve Premios María Moliner, el premio “Abril, mes dos libros” de la Xunta, una mención especial en los Premios de Innovación Bibliotecaria y una mención de honor en los Premios Bayard.
Situada en las instalaciones de la Casa de Cultura de Viana do Bolo, la biblioteca pública de Viana do Bolo forma parte de la Red de Bibliotecas de la Xunta de Galicia, desempeñando un papel fundamental como espacio de acceso a la información, la cultura y el conocimiento para vecinos y visitantes del municipio. Sus instalaciones ofrecen un entorno tranquilo y acogedor para la lectura, el estudio y la consulta de fondos bibliográficos de distintas temáticas y para todas las edades.
La biblioteca abre sus puertas en horario de tarde, de 16,00 a 20,30 horas, facilitando el acceso a estudiantes, familias y público en general.
La Axencia de Lectura de A Mezquita, integrada en la Red de Bibliotecas de la Xunta de Galicia, permanece abierta de lunes a viernes, de 10,00 a 20,00 horas. Este amplio horario permite prestar servicio a mayores y pequeños a través de varias actividades relacionadas con las nuevas tecnologías o los hábitos de estudio.
Accesibilidad a las TICs para la tercera edad, actividades plásticas para los más pequeños, cuentacuentos o talleres de estimulación cognitiva para los mayores son algunas de las iniciativas que acogen las instalaciones gestionadas por el Concello de A Mezquita y la Asociación Os Tres Reinos a diario.
En 1929 los vecinos José Gonzalez Nóvoa, Marcelino Bermúdez, Sergio Conde Conde, Julio Álvarez, Manuel Caride, José Luis Parente, Eloy Vidal, Emilio Ramos Formoso, Pedro Requejo y Fabriciano Casado Palmero comienzan el recorrido para fundar la primera biblioteca pública de Maceda, apoyados por el que era en ese momento diputado, Ramón Otero Pedrayo, celebrando la inauguración en 1933.
Cerca de 100 años tiene ya la biblioteca, nombrada para homenajear al historiador Francisco Carballo, que a día de hoy sigue siendo uno de los enclaves culturales de la villa, no sólo por su labor de conservación y préstamo, sino como el escenario cultural de referencia en Maceda.
La Biblioteca Municipal del Carballiño refuerza su papel como espacio cultural con actividades de fomento de la lectura dirigidas a los más pequeños, mientras avanza en la mejora de sus instalaciones. El Concello impulsó en los últimos meses obras de renovación de mobiliario, reformas estructurales y reparaciones generales, con una inversión de 30.000 euros, además de iniciar un proceso de expurgo para actualizar los fondos, acompañado de jornadas abiertas para la retirada de libros. A esto se suma la implantación de un sistema pionero en la provincia que permite acceder a la sala de estudio en fines de semana y festivos mediante una app móvil.
En Montederramo, la biblioteca municipal representa mucho más que un espacio de préstamo de libros: ubicada en la antigua sala capitular del monasterio cisterciense, se ha convertido en un símbolo de recuperación cultural y memoria colectiva en plena Ribeira Sacra.
Rescatada del abandono gracias a la iniciativa altruista de una vecina, Amelia Lamelas, la antigua biblioteca escolar volvió a llenarse de libros y actividad tras años cerrada desde la desaparición del colegio público en 2014. A día de hoy, este enclave histórico aspira a consolidarse como un punto de encuentro para vecinos, escolares y visitantes, combinando patrimonio, lectura y vida cultural.
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