Condenado un ourensano por intentar quemar una oficina de la Seguridad Social

BIDÓN CON GASOLINA

Luis Antonio C.R. ha sido condenado a tres años por intentar incendiar una oficina de la Seguridad Social tras denunciar impagos. Contó que dos días después comprobó el ingreso en su cuenta del dinero reclamado.

Edificio de la Seguridad Social en el que ocurrieron los hechos.
Edificio de la Seguridad Social en el que ocurrieron los hechos. | Google Maps

Luis Antonio C.R. ha sido condenado por la Audiencia Provincial de Madrid a tres años de prisión tras intentar plantar fuego a una oficina de la Seguridad Social debido a que le habían retenido dinero y, pese a las innumerables llamadas, no obtuvo resultados. El hombre, de 71 años y nacido en Ourense, ya avanzó lo que iba a pasar en una de las llamadas que efectuó: “Si el día 15 de agosto no me han pagado, cojo un bidón de gasolina y le prendo fuego a la Seguridad Social”.

Una amenaza que repitió en una oficina de Mieres (Asturias), localidad en la que vivía, donde, según él, le indicaron que tenía que pedir una cita y no le atendieron adecuadamente, advirtiendo este ourensano de lo que iba a pasar si no tenía el dinero en la cuenta. No iba de farol y el 16 de agosto de 2023 acudió a una oficina ubicada en la calle Serrano en Madrid, portando una mochila grande que contenía un bidón con más de seis litros de gasolina. Según declaró en el juicio, sentía que dicha administración lo estaba estafando y robando a los españoles.

Esperó pacientemente en los bancos y, 20 minutos antes del cierre, pasadas las 13,30 horas, comenzó a verter gasolina por el suelo. El vigilante de seguridad se acercó a él e intentó quitarle el bidón, pero no pudo. Luis Antonio C.R. reaccionó sacando un mechero. “Parecía un señor enajenado que quería liarla lo máximo posible”, explicó un testigo. Esta situación, según el relato de la directora de la oficina, provocó que los clientes empezasen a gritar “gasolina”, huyendo algunos mientras otros quedaban arremolinados.

“Usted iba a morir conmigo”

Los gritos de las personas alertaron a dos policías nacionales que se encontraban custodiando la embajada de Estados Unidos. Uno de los agentes pensó al principio que estaba ocurriendo un atraco, pero al escuchar a la gente decir que se iba a prender fuego se percató de lo que ocurría.

Ante esta situación de peligro, entró en la oficina, donde estaba Luis Antonio C.R. con una garrafa en una mano y un mechero en la otra. Por ello, se abalanzó sobre él, cayendo ambos al suelo. Durante esa acción, se derramó gasolina sobre él, convirtiéndose en su principal objetivo que el hombre usase el mechero. Lo logró agarrándole con fuerza la mano. En ese momento, su compañero le quitó el objeto y arrestó al sujeto.

El agente explicó que Luis Antonio C.R. decía que estaba “harto” y, mientras esperaban para trasladarlo, se dirigió al policía y le dijo: “Si usted cree en la Virgen... porque hoy no era su día, pero usted iba a morir quemado conmigo”.

“Son unos ladrones e ineptos”

Luis Antonio C.R. explicó ante los magistrados que su intención era llamar la atención para que acudiesen los medios y se conociese su protesta. Además, negó que su objetivo fuese prender fuego a la oficina y aseguró que no quería hacer daño a las personas, detallando que vertió la gasolina con mucho cuidado para no salpicar a nadie ni causar desperfectos. Al respecto, aclaró que su protesta estaba dirigida a los dirigentes de la Seguridad Social: “Son unos ladrones y unos ineptos”.

Por otra parte, aseguró que dos días después de los hechos, tras salir en libertad, comprobó el ingreso de la cantidad reclamada en su cuenta. Sin embargo, no se da por satisfecho al no ser resarcido por los gastos realizados en las reclamaciones: “Esto no va a quedar así”.

Los magistrados no se creyeron su versión y consideraron que pretendía prenderle fuego a la oficina. Lo ven acreditado en base a las amenazas previas a los hechos o la cantidad de gasolina —seis litros—, que pone de manifiesto que su intención no era solo asustar.

Por ello, lo condenan a tres años de prisión por un delito de incendio en grado de tentativa y a una multa de 180 euros por un delito leve de lesiones —la inhalación del carburante le provocó náuseas, eructos y cefaleas a uno de los agentes—.

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