Los secretos mejor guardados del patrimonio gastronómico de Ourense
DULCES
La provincia de Ourense conserva un amplio legado entre fogones que combina a la perfección memoria, identidad, sabor y esencia
La receta del montonico, postre típico de Vilariño de Conso, es uno de los secretos mejor guardados del Macizo Central. Capas infinitas de hojaldre, dulce de leche y una envoltura de merengue conforman una elaboración que ha pasado de generación en generación y que representa una parte esencial de la identidad gastronómica de la localidad.
Son numerosas las “recetas secretas” que esconde la provincia de Ourense, pequeños tesoros culinarios que sobreviven al paso del tiempo gracias al saber hacer de los paisanos. Platos y dulces que nacieron en cocinas tradicionales, con ingredientes sencillos y vinculados al territorio.
Detrás de cada elaboración hay una historia, una tradición familiar y una forma de entender la gastronomía como patrimonio. Desde los postres más singulares hasta los productos ligados a las fiestas y celebraciones populares, la cocina ourensana conserva un amplio legado que combina memoria, identidad y sabor.
El montonico, la bica de Trives o los almendrados de Allariz son un buen ejemplo de cómo una receta puede convertirse en mucho más que un dulce: son señas de identidad del territorio y un reclamo para quienes buscan descubrir los sabores más auténticos.
El montonico de Vilariño, un auténtico “manjar de dioses”
Aunque sus ingredientes son conocidos, el montonico continúa siendo uno de los grandes tesoros gastronómicos del Macizo Central. Su aparente sencillez esconde una elaboración compleja, un proceso artesanal que pocos se atreven a afrontar por el tiempo, la precisión y la paciencia que requiere. Cada capa de hojaldre, cada relleno y cada detalle de su acabado forman parte de una receta que se ha mantenido viva generación tras generación.
En Vilariño de Conso, la Panadería Guerra se ha convertido en el gran referente de este postre único, conservando el saber hacer tradicional y el aroma inconfundible de su horno de leña. Allí nace este particular “montón” infinito de finas capas de hojaldre, dulce de leche y merengue.
Los almendrados alaricanos, una receta protegida durante un milenio
Los almendrados representan el centro de la gastronomía del Concello de Allariz. Esta receta de repostería tiene sus orígenes en la comunidad judía asentada en la villa durante el siglo XII. Tras su marcha, la fórmula de almendra molida, azúcar y clara de huevo perduró en el tiempo gracias a la labor de conservación de las monjas de clausura del Convento de Santa Clara.
En la actualidad, este producto trasciende el ámbito culinario para funcionar como un motor turístico, económico y cultural. Su peso en la identidad alaricana resulta tan determinante que, desde el año 1996, la localidad homenajea anualmente a este dulce histórico mediante la celebración de la Feira do Amendoado, un evento de referencia.
La torta de “roxois”, uno de los postres tradicionales de A Rúa
La torta de roxóns o roxois es uno de esos productos que forman parte de la memoria gastronómica de A Rúa. Durante años estuvo vinculada a la Panadería Lorenzo, un establecimiento histórico de A Rúa Vella que llegó a contar entre sus elaboraciones con esta peculiar preparación a base de chicharrones.
El cierre del establecimiento puso fin a una etapa de la panadería ruesa, pero no al producto. Esta torta continúa presente en la gastronomía local y sigue formando parte de celebraciones, elaborada con los productos de la matanza: los chicharrones. Se obtienen durante el proceso de extracción de la manteca de cerdo, al freír a fuego lento los trozos de carne magra, tocino y piel retenidos en el prensado.
Verín endulza el paladar con una torta con sabor a entroido
El Entroido de Verín no solo se escucha en el fiero eco de los chocos, también se saborea. Desde el año 1988, la confitería La Primavera custodia un secreto que ha terminado por erigirse como el alma dulce de la fiesta: la torta de cigarrón.
Este postre, que rinde homenaje a la figura más emblemática del entroido verinense, es una auténtica obra de artesanía que corona su superficie con el rostro inconfundible de la máscara.
En su masa, la receta esconde un corazón de otoño e invierno, fusionando la calidez de la castaña con el crujir de las almendras y las nueces. Un bocado de pura tradición local del que se despachan miles de unidades durante los días grandes de celebración para endulzar cada sobremesa.
El regreso de los dulces sefardís de O Ribeiro siguiendo recetas familiares
La repostería sefardí es uno de los dulces secretos que conserva la historia de Ribadavia. Ahora, “La Tahona del Camino” recupera esta tradición con elaboraciones artesanales realizadas con recetas tradicionales y productos naturales. Chemma Dapena prepara dulces como el mamoul, el ruguelach, el bakeaba o las pastas de tajini, siguiendo las recetas de su madre, de origen judío. El establecimiento, impulsado por el proyecto Vilas Vivas, también recupera otro sabor ligado a la memoria gastronómica de la villa: las tradicionales rosquillas de anís.
Las cañas de la Cerviño: un dulce que conserva el sabor de siempre
Las cañas fritas de la confitería Cerviño son parte de la memoria gastronómica de O Carballiño. Un domingo pueden llegar a vender entre 6.000 y 8.000 unidades de este dulce con una tradición familiar transmitida entre generaciones, hasta convertirse en un emblema de la repostería gallega.
Conquistan a quienes las prueban con una elaboración a base de harina, manteca, azúcar, agua y sal, a la que se suma la nata con la que se rellenan en la propia pastelería. Una receta cuyo secreto reside en su simplicidad: ingredientes naturales y sin ningún aditivo.
La bica de Trives: una artesanía convertida en un tesoro dulce
La bica de Trives es uno de los grandes tesoros de la repostería tradicional trivesa. Conquista desde el primer bocado por su inconfundible combinación de una miga densa, jugosa y mantecada, coronada por una irresistible costra crujiente de azúcar y canela. Elaborada siguiendo una receta transmitida de generación en generación, combina ingredientes sencillos y de máxima calidad, como manteca de vaca, huevos, harina, azúcar y ralladura de limón. El resultado es un dulce con una personalidad inconfundible, capaz de despertar los recuerdos de la repostería de siempre. Tradicionalmente presente en celebraciones, romerías, bodas y el Entroido, la Bica de Trives es hoy un símbolo gastronómico con fiesta propia.
Celanova ofrece la mejor compañera para la lectura
En Celanova, la histórica Confitería Maruxa custodia con celo una receta que es un auténtico tesoro gastronómico: la tarta de Celanova.
Aunque todavía resulta un secreto para muchos fuera de la comarca, este postre es una verdadera oda a la almendra, que cobra aquí un protagonismo absoluto. Su estructura intercala finas capas de un bizcocho esponjoso, pacientemente empapado en jarabe, con una suave cobertura cremosa, rematando su superficie con un crujiente manto de almendras laminadas. Lejos de limitarse a una época concreta del calendario festivo, esta delicia se hornea y saborea a lo largo de todo el año y es el bocado perfecto para acompañar un café a la sombra del imponente monasterio.
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