Abre un local en Cea para entender la era digital, desde las criptomonedas hasta la protección de datos

ECONOMÍA DIGITAL

Miguel García sabe que vivimos en un mundo cada vez más digital y que es necesario saber moverse por los cauces informáticos. Por eso, ha impulsado Bitnós, una iniciativa en el rural ourensano para fomentar la alfabetización tecnológica.

Miguel García es el impulsor de Bitnós, una pequeña empresa de soberanía digital en Cea.
Miguel García es el impulsor de Bitnós, una pequeña empresa de soberanía digital en Cea. | Xesús Fariñas

"A nosa vida é cada vez máis dixital e cada vez somos menos donos dela”, asevera Miguel García, natural de Vilamarín, con la seguridad propia de quien nunca ha dejado de preguntarse cómo funciona el mundo que lo rodea. Esa curiosidad lo acercó a la carrera de Filosofía; más adelante se especializó como técnico superior en Diseño Gráfico y, de la conjunción de ambas facetas, acabó dedicándose al ámbito tecnológico. Concretamente, a la informática para protección de datos y a las criptomonedas.

Acumula años de experiencia en estos campos y ahora ha dado un paso más con la decisión de abrir un local físico: Bitnós, ubicado en San Cristovo de Cea, “que pretende ser un punto de referencia en soberanía dixital no noso país”, como se presenta la iniciativa.

García: “A tecnoloxía atravesa nestos momentos toda a nosa vida, e a filosofía son preguntas sobre a vida”

Innovación desde el rural

El concepto y la ubicación eran los aspectos que tenía más claros. No dudó de que quería abrirlo en el rural ourensano: “Se marchamos todos para as grandes cidades, o rural quedará todo baleiro”. Desde allí trabaja para personas de distintos lugares y organiza cursos de formación, encontrándose en el proceso con perfiles muy diferentes: “Desde persoas expertas en informática ata quen quere empezar a entender como funciona”.

A primera vista, su pasión por la filosofía y su dedicación a la alfabetización y la autonomía digital parecen no encontrarse, pero García quiere desmontar los mitos sobre esta relación: “Cústame moito entender como hai xente que traballa diante dun ordenador as 24 horas do día e non lle pica a curiosidade de entender como funciona. A tecnoloxía atravesa nestos momentos toda a nosa vida, e a filosofía son preguntas sobre a vida, polo que se atopan necesariamente”.

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