Un curso lleno de incógnitas

ANÁLISIS

Más de mil quinientos millones de niños siguen, teóricamente, el curso escolar desde sus casas, sin que exista un criterio común ni para todos los países ni para todos los niveles educativos.

Un aula vacía (EFE).
Un aula vacía (EFE).

Un grupo de investigadores encabezado por Russell M Viner ha publicado en "Lancet", la revista médica más prestigiosa dentro de la comunidad científica médica un estudio sobre la gestión del cierre de colegios durante anteriores casos de virus SARS y en las primeras etapas del COVID-19 y concluyen que como medida aislada es muy poco o nada eficaz, con una probabilidad de prevención de entre el 2 y el 4 por ciento de las muertes y en algunas comunidades lejos de ser un factor de prevención pudo convertirse en un factor de riesgo, ya que, como sucedió en España, Italia o en Portugal, el cierre de centros educativos y universidades fue anterior a la declaración del estado de alarma, lo que obligó en no pocas situaciones, que los niños quedasen a cargo de sus abuelos mientras sus padres seguían trabajando. El COVID-19 tiene un impacto muy bajo en la población infantil, en cuanto a los síntomas y afectación, pero no como propagadores de la enfermedad, al igual que sucede con los asintomáticos.

Mongolia fue el primer país que ordenó el cierre total de sus centros educativos el 16 de febrero. En ese momento ya estaban cerrados los centros de la provincia de Hubei, en China, principal foco de la pandemia. Desde el pasado 1 de abril hay 188 países que han cerrado todos sus centros educativos, con más de 1.500 millones de niños que permanecen en sus casas. Muchos de esos países mantienen todavía una incógnita sobre cómo será el retorno a las aulas y si se da por perdido ya lo que queda del curso.

Cierre en Nueva York

El último paso fue el dado por el Estado de Nueva York, que ha decidido dar por cerrado definitivamente el curso y los colegios públicos hasta el mes de septiembre, pero vino precedido por acciones como la del gobierno italiano que acordó dar aprobado general en los primeros niveles educativos y retrasar la selectividad y su reconversión en un examen oral individual.

En Francia el equivalente a la selectividad española va a ser sustituido por un sistema de evaluación continua, tomando como referencia las calificaciones obtenidas a lo largo del año. Alemania mantiene su selectividad, que se realizará de manera presencial con cuatro alumnos como máximo por aula y las ventanas abiertas.

En el caso de España no se ha tomado todavía una decisión definitiva. En el ámbito universitario es potestad de cada universidad tomar la decisión que considere más adecuada. Las universidades gallegas han decidido dar por terminadas las clases presenciales. En el nivel de los estudios universitarios el uso de recursos a distancia puede subsanar la carencia de clases presenciales. Con todo no será el año académico más corto de la historia de la universidad española. Ese honor le corresponde al 1973/74. Tras su toma de posesión como ministro de educación, en junio de 1973, Julio Rodríguez decidió que el curso siguiente no comenzaría en octubre de 1973, sino en enero de 1974, para que el curso escolar coincidiese con el calendario anual. Cesado en enero de 1974, su sucesor, Cruz Martínez Esteruelas, revocó el cambio del calendario académico y aquel curso duró seis meses: de enero a junio de 1974. Fue conocido popularmente en los medios universitarios como "el año juliano".

En los niveles de enseñanza primaria, secundaria y bachillerato, se ha decidido dar por válidas las materias que se imparten de manera virtual, lo que provocará una gran brecha entre los escolares que disponen de medios informáticos (tablet, pc, portátil) y además conexión a internet en casa y aquellos que carecen de esos medios o de dicha conexión. Entre los primeros se encuentran la mayor parte de los escolares pertenecientes a familias con riesgo de exclusión, para los que el colegio era su puerta para salir de la pobreza. Entre los segundos, gran parte de los pocos niños que quedan dispersos por la Galicia más vaciada que coincide también con la menos favorecida por las redes telefónicas de mejor calidad para su conexión a internet.

A estas alturas, con las vacaciones de Semana Santa a punto de finalizar, hay grandes incógnitas pendientes de ser despejadas sobre si los alumnos podrán volver a sus clases antes de finalizar el curso, si éste será prolongado durante el mes de julio para recuperar parte del tiempo perdido (la opción que parece menos probable) e incluso si las fechas que han sido fijadas para la selectividad, en el próximo mes de julio en el caso gallego, serán las definitivas o habrá nuevos cambios.

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