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El informe técnico de la Xunta, que analiza el funcionamiento de la residencia privada de la Fundación Benéfica Nuestra Señora de Fátima, indica que entre los familiares de los usuarios existió un "enorme descontento" durante marzo y la primera quincena de abril. Fueron las semanas previas a la intervención del geriátrico de O Barco por la Administración autónomica, el 15 de abril. Este malestar aparece en el documento al que tuvo acceso este diario, que contactó con el establecimiento para obtener su valoración, sin conseguirlo.
El malestar de las familias fue debido a la falta de información sobre las medidas que había adoptado la residencia ante la pandemia y por no poder conocer el estado de salud de sus parientes. Al menos, así aparece recogido en un informe que también refleja la inexistencia de carteles informativos. Este hecho contradice la versión del centro, que también recoge el documento y que también discrepa en torno al reparto de gel hidroalcohólico: "No se disponía en todos los puntos gel hidroalcohólico. Estaba colocado dentro de cajas de un despacho". Fue después de la intervención del geriátrico por la Xunta cuando lo repartieron por el establecimiento.
En referencia a la formación de los trabajadores en cuanto a colocación y retirada de los equipos de protección individual y que también dijo haber realizado la residencia, el informe afirma que sus conocimientos "eran escasos". Por otra parte, los funcionarios de la Xunta tampoco encontraron el plan de contingencia que el geriátrico aseguró haber redactado, lo que les obligó a elaborarlo.
Otra discrepancia que refleja este trabajo alude a cierto equipamiento, como los pulsioxímetros, que eran compartidos entre varias plantas, no siendo exclusivos para las de los residentes positivos en covid-19, como indicó el geriátrico. Esta circunstancia obligó a comprar otro y también termómetros.
El documento comienza con la actuciones realizadas por el centro antes de ser intervenido. Entre ellas están la restricción de visitas, la paralización de ingresos, las medidas higiénicas y sanitarias, o el reparto de los residentes entre las plantas en función de los positivos o posibles contagios de covid-19.
La residencia acusó muchas bajas durante la pandemia. Baste señalar que el 8 de abril, 12 cuidadores se turnaban para atender 99 residentes. El covid-19 provocó el fallecimiento de 17 residentes, curándose 59. Otro murió por causas distintas y 22 no se contagiaron.
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