IMPACTO AMBIENTAL
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UNA RUTINA DIARIA
A pesar de que el termómetro marcó -3°C esta mañana en O Barco de Valdeorras, Antonio Paradelo mantuvo su compromiso inquebrantable con el chapuzón diario en el río Sil.
En el Malecón de O Barco, rodeado de un paisaje cubierto de "xeada" y bajo la niebla, Antonio se sumergió con tranquilidad en las frías aguas del río, un ritual que repite a lo largo de todo el año, sin importar las inclemencias del tiempo.
La provincia de Ourense, que esta mañana volvió a registrar temperaturas bajo cero, despertó con un panorama típicamente invernal: heladas intensas que pintaron de blanco los campos y una niebla densa que apareció en las localidades de la región.
Para muchos, este clima representa un desafío para las actividades cotidianas; sin embargo, Antonio, encuentra en el río una fuente de bienestar que parece superar cualquier adversidad climática.
Mientras otros prefieren refugiarse en el calor, Antonio demuestra cada día que el Sil, incluso en invierno, sigue siendo un aliado inseparable en su rutina diaria.
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