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-Los débiles son importantes. La razón de ser de los profesionales de la medicina es atender a los enfermos y débiles, no a los sanos y fuertes.
-Mientras hay vida, hay dignidad. La medicina paliativa reconoce en todo paciente terminal toda la trascendencia de una persona.
-La relación personal es fundamental en la medicina paliativa: es todo el enfermo el que sufre. Necesita por parte de todo el equipo profesional el cuidado total.
-Respeto a la autonomía del enfermo. Debe poder participar en todas las decisiones que le afectan.
-La familia es parte esencial en la medicina paliativa.
-La verdad es clave. Evitar la conspiración del silencio. Engañarle le ocasiona un gran daño. El enfermo no es tonto. Esa verdad hay que saber hacerla asumir, con delicadeza y sabiéndolo hacer.
-Siempre disponible. Un teléfono de contacto es importante.
-Cuidar al médico, porque atender casos duros son desencadenantes de estrés y ansiedad. La formación especializada es fundamental.
-Respeto a la vida y a la muerte. No busca acortar la vida, sino dar alivio. Acepta el óbito a su tiempo, respetando el proceso natural.
-El cuidado total es una profesión, es una disciplina. Es una vocación de contenido ético, y con gran bien para la medicina, las familias y la sociedad, que se hace más humana.
-La medicina no puede dar sentido al sufrimiento, pero sí ayuda para poder dar el salto a la otra vida, y poder reconciliarse con Dios.
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