Alvite, en Beariz, celebra la primera boda civil de toda su historia

REGRESAN DE LONDRES POR EL "SÍ QUIERO"

Este pueblo de Beariz, de apenas 20 habitantes, acogió este sábado una boda civil que reunió a sesenta personas y en la que los vecinos se implicaron para hacer de la cita un día especial

Jordi Salvador y Cristina Edreira celebraron su boda civil en Alvite, la primera en la historia del pueblo.
Jordi Salvador y Cristina Edreira celebraron su boda civil en Alvite, la primera en la historia del pueblo. | Alan Pérez

De ser un pueblo abandonado durante la década de los noventa a reunir a más de cincuenta personas para la celebración de la primera boda civil de su historia. La localidad de Alvite (Beariz) vivió este sábado una jornada inédita con el enlace de Cristina Edreira y Jordi Salvador, una gallega y un catalán que viajaron desde Londres para darse el “sí, quiero”.

La elección del lugar no fue casual. Aunque Cristina creció en Madrid, las raíces maternas de su familia están en este pequeño pueblo, que Jordi también conocía tras haberlo visitado en varias ocasiones. Por eso, ni Madrid, ni Cataluña, ni Londres, sino este rincón en Beariz fue el escenario escogido por la pareja para acoger una boda íntima, porque, para ambos, “es un lugar de cuento en el que se respira hogar”.

La ceremonia se celebró en la eira y, apenas unos metros más adelante, los invitados se trasladaron a la finca para la comida y dar comienzo a la fiesta

“Tiene la medida justa de lo que queríamos para una celebración tranquila, con amigos y familiares cercanos”, explicaba Jordi horas antes del enlace desde la vivienda en la que nacieron dos de los tíos de Cristina, la segunda casa restaurada del pueblo y donde los novios pasaron la noche previa al gran evento.

La ceremonia se celebró en la eira y, apenas unos metros más adelante, los invitados se trasladaron a la finca para la comida y dar comienzo a la fiesta. Para Cristina, casarse allí suponía cumplir un deseo muy especial. “Parece una aldea en mitad de la nada, pero tiene su encanto y yo guardo muchos recuerdos aquí”, contaba.

Pero no sólo el entorno sorprendió a quienes acudieron al enlace. La hospitalidad de los vecinos terminó por hacerles sentir arropados, ofreciendo su ayuda desde que supieron que la boda se celebraría allí. Rodeados de ese cariño, entre bailes y abrazos por las rúas, Cristina y Jordi revivieron una historia familiar en Alvite que, desde el sábado, cuenta con nuevo capítulo.

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