Antonio Limia

Publicado: 07 dic 2014 - 13:00

Eramos casi noventa en promoción cuando empezata todo aquello... Ellas estudiaban en rúa Lepanto, nosotros en la Barrera. Mitad y mitad. Siete años de bachillerato, toda una carrera... Luego la reválida te posibilitaba el acceso a la universidad.

Era un tiempo rígido y opaco con ganas inmensas de abrir ventanas. Te refugiabas en los cines, en la calle del Paseo o viendo pasar trenes en la estación de Canedo. Tiempos de libros y de novias en flor, de partidas de café o viendo jugar en el estadio a la Unión Deportiva Orensana, donde jugaban Pita, Ero, Velez y Marcial. Tiempos de aquel colegio mítico, el "Cardenal Cisneros", donde medio Ourense estudió allí, unos en plan libre, otros en pensión completa. Eramos casi noventa en nuestra promoción ... Ahora pasando los años... apenas somos una treintena y no sabemos hasta cuando...

La negra "Dama" sigue ejerciendo. No hace mucho se llevó a Ceferino Carril, inmenso poeta cuando era Ceferino... Luego vino por Pablito Portabales. Se fue con su educada cortesía y su melancolía en la maleta. Y hace unos días nos arrebató a Antonio Limia.

Hoy, desde este espacio que abre "La Región" cada mañana, escribimos una carta de color de la tristeza ante la marcha de nuestro querido compañero Antonio Limia Ascariz.

Ah, Antonio, uno de los más queridos. Tan entrañable, tan cálido, tan cercano; de la estirpe de los que piensan que hay que estar al lado de los que necesitan del apoyo. No hace mucho fallecía su querida esposa y él se fue consumiendo y apagando en su dolencia, en su amor y en su solidaridad.

Había un cielo plomizo cuando a su tierra le traían de Madrid aquel 12 de noviembre para darle sepultura. Vovía a su pueblo natal de Albarellos como tantas veces lo había hecho en vida. Se diría que como un letargo inmenso sobre el antiguo pueblo, aquella tarde, dormía el silencio. La misa funeral tuvo al final su parte de sentida oratoria. Una larga carretera separa la iglesia del camposanto. Casas sin rostros, sin miradas, todas vacías quedan atrás. Familiares, amigos y vecinos siguen al cortejo fúnebre. Día vestido de otoño, de hojas secas de los árboles que casi cubren la senda hasta el cementerio. A unos pasos de la abierta sepultura varios ramos y coronas de flores mezclan su fragancia con el olor a tierra húmeda. Lentamente dos sepultureros hacen descender el ataud al fondo de la fosa y antes de correr la pesada lápida alguien echa sobre el féretro unas rosas blancas.

Antonio volvió a su tierra buscando descanso y paz / volvió a las fuentes del Limia que van directas al mar / fuentes donde el agua sueña, donde el agua mu- da / es como un manantial que corre y en el que sopla la vida.

El grupo de amigos y compañeros de promoción, lamentan la marcha de tan admirable persona y se unen a sus hijos, hermanos y primos en el dolor, muy es- pacialmente a Antonio Atanes, esposa e hija, tan queridos por nosotros.

Una misa en la memoria de Antonio Limia y su esposa Vitas tendrá lugar el día 12 de diciembre a las 19,30 horas en la iglesia de María Auxiliadora (Salesia- nos) de esta capital.

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