La Región
¡Cuánto daño habéis hecho!
Han transcurrido 137 años desde que el movimiento obrero celebra el Día del Trabajador, fijándose el 1° de mayo como fecha de referencia.
En plena revolución industrial, a raíz de la explotación laboral, los trabajadores se organizaron para defenderse de los abusos de la clase empresarial que, de forma insaciable, sólo quería obtener beneficios económicos, aún a costa de la salud y la vida de sus asalariados.
Con este motivo, y a partir de ahí, surgieron los sindicatos de clase, los que aglutinan en su seno a todo el mundo laboral, sin distinción de categorías, clases u oficios. De esta forma se acabaron los gremios profesionales, globalizándose las reivindicaciones y la lucha solidaria para mejorar la vida de los trabajadores.
Pero en la época actual, y al calor del fomentado individualismo, surgen otras organizaciones corporativas que, como los extinguidos gremios, sus aspiraciones terminan en el horizonte de su exclusiva rama productiva, ignorando al resto.
Desde esta perspectiva egoísta e individualista, los sindicatos de clase para todos, deben continuar con su estrategia de globalidad y solidaridad entre todos los asalariados, sin ningún tipo de distinción entre ellos. Los trabajadores inteligentes lo percibirán y sabrán discernir entre gremios profesionales y los de clase, respondiendo adecuadamente. Todo aquél que percibe un salario, es un trabajador. Todos los trabajadores deben ser solidarios entre sí y empáticos. De lo contrario ganarán los mismos de siempre.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
La Región
¡Cuánto daño habéis hecho!
La Región
El amor como valor universal
La Región
CARTAS AL DIRECTOR
Absentismo + cárteles: bomba para el bolsillo
La Región
CARTAS AL DIRECTOR
¿Se puede ser feliz sin publicarlo?