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Fátima, Garabandal y la Divina Eucaristía

Cartas al director

Fátima, Garabandal y la Divina Eucaristía

Con la proyección de una nueva película sobre las apariciones de la Santísima Virgen en Garabandal, se ha producido un revuelo mundial a través de las redes, lo cual se explica por la expectante situación mundial, todo el mundo espera que suceda algún acontecimiento sobrenatural. Benedicto XVI dijo que cuando hay revelaciones sobre acontecimientos posteriores, no se pueden juzgar a priori, antes de que ocurran, sino a posteriori después de haber sucedido; lo verdaderamente importante es que cada uno cumpla el mensaje celestial.

En Fátima y en Garabandal se menciona la Divina Eucaristía, en Fátima menciona: “Ultrajes, sacrilegios e indiferencia.” En Garabandal dice: “A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia”. Esto ya ha sucedido, procuraré relatarlo brevemente pues yo lo he vivido. Al entrar al templo los fieles se arrodillaban mirando al sagrario, como gesto de adoración; ahora, hasta personas de comunión diaria entran al templo y se sientan sin ningún gesto de adoración. La bendición se recibía de rodillas, ahora de pie; cuando el Santísimo estaba expuesto en la custodia los fieles se postraban en el suelo con las dos rodillas, ahora con una sola o con la inclinación de la cabeza. Todas las iglesias tenían comulgatorio, los fieles comulgaban de rodillas y en la lengua, dos monaguillo acompañaban al sacerdote, uno con una palmatoria con la vela encendida, el otro con una bandeja para impedir que cayese una partícula de la Sagrada Forma al suelo. Retiraron los comulgatorios ¿Quién dio la orden? La norma establecida de recibir el fiel la comunión de rodillas y en la lengua no ha sido suprimida pero no se cumple. Por tanto la  desacralización ha sido progresiva pero incesante.

La Divina Eucaristía no solo es la Presencia de Cristo en cuerpo, sangre, alma y divinidad y substancialmente, también es la Presencia de la Santísima Trinidad, Tres Personas Divinas y un solo Dios. Por tanto la Divina Eucaristía es el todo. El fiel que comulga tiene que ser consciente de lo que hace, no puedo juzgar a las personas pero me parece que comulgan muchas personas pero tengo la sensación de que son pocas las que se confiesan. Recibir la Sagrada Forma si el alma no está en Gracia de Dios, es un gravísimo sacrilegio. Dice San Pablo en la 1ª a los Corintios, 10, 27-29: “Así, pues, quien come el pan y bebe el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Examínese pues el hombre a sí mismo, y entonces coma del pan y beba del cáliz, pues el que come y bebe sin discernir el cuerpo come y bebe su propia condenación.”