Fernando Ramos
HISTORIAS DE UN SENTIMENTAL
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Hace días cayó en nuestras manos la primorosa edición de Caixavigo e Ourense evocando la extraordinaria obra del arquitecto de prestigio internacional Daniel Vázquez-Gulías y nuestra sorpresa fue advertir el desconocimiento hacia su persona y obra para muchos ourensanos que, ajenos a su dimensión universal, transitan todos los días por delante de sus maravillosos edificios. Otras ciudades sitúan pequeñas placas conmemorativas en las fachadas de las fincas más relevantes que supusieron un hito en el pasado y organizan tours escolares y turísticos para mostrar orgullosos la contribución de sus paisanos más relevantes al patrimonio de la ciudad.
Modestamente creemos que, aunque tarde, ha llegado el momento de hacerlo en Ourense o cuando menos dedicarle una de nuestras mejores avenidas como un reconocimiento al legado que nos dejó. Si no se desarrollan otras iniciativas con este fin, los administradores pasados y presentes de lo público no tendrán excusas ante sus conciudadanos para alegar su elevado coste o por carga ideológica, que no la tiene, en los tiempos en que se valoran reality shows televisivos o se destinan ingentes sumas a leyes de memoria histórica para recordar unos dolorosos años que a la mayoría nos gustaría olvidar.
Lo que sí desearíamos es que cuando los niños de futuras generaciones pasen por delante de una placa y pregunten por el nombre del que figura en ella, padres y maestros sepan satisfacer convenientemente y con orgullo su curiosidad.
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